Economía — 19 de Marzo de 2010 — 14 comentarios
Alza de impuestos: Déjennos reconstruir
Por José Manuel Duarte
La muerte y los impuestos son inevitables. Para todo lo demás, existe Mastercard (que a la larga también tiene impuestos así que es sólo un magro consuelo). Pero como no soy muy versado en tanatología ni escatología, ni mucho menos pretendo ganar esos conocimientos por experiencia, me restringiré a hablar de los tributos del pueblo a sus señores. En particular, a los rumores de estos últimos días, que a raíz del terremoto del 27 de febrero nos dejó con mucho que construir.

Como pocas veces, la senadora Matthei tiene razón cuando dice que más impuestos ahora significaría menos trabajo, empleo y competitividad.
Podría hablar sobre cómo funcionaría cualquier tipo de impuesto extraordinario, de cómo el IVA es el más igualitario, de que impuestos muy bruscos espantan a la gente (y a los capitales extranjeros) o muchas otras cosas; pero en realidad lo que importa, la madre del cordero, es que, contra todo sentido común, en los períodos de crisis es cuando menos deben subirse los impuestos. Lo que se necesita para un país que se encuentra en una coyuntura es producir, producir y producir. Y producir un poco más.
La lógica detrás de este argumento es tan simple como fuerte: un impuesto transfiere el dinero desde la gente al Estado, que (se supone) lo redistribuye donde sea más necesario en el momento. En este caso, a las tareas de reconstrucción del país. Pero, y aquí quiero detenerme, el Estado es uno. Y como uno que es, no tiene todas las ideas. Es cosa de simples matemáticas: si se mantiene la plata en poder de la gente, hay muchísimas más oportunidades de que buenas ideas puedan ejecutarse que si hay una única entidad tratando de hacer todo. Y si bien es cierto que mantener el dinero en la gente, en las empresas y en las corporaciones es jugar con la tentación de los ambiciosos y los inescrupulosos, hay que tener un poco de fe en la buena voluntad de las personas: estadísticamente, no todos podemos ser malos. Por último, con internet es mucho más fácil mantener a raya a los tramposos. El poder del qué dirán es muy grande en este país.

La propuesta de Fontaine ya estaba incluida en el programa de Enríquez-Ominami y se consideraba parte de la reforma tributaria.
Otra propuesta vino hace poco de Paul Fontaine, el más derechista de los meoistas. Fontaine propone, al menos en primera instancia, establecer un royalty a la minería que podría proveer 500 millones de dólares frescos al Fisco, dinero que por lo demás viene de fuera del país. Además, agrega un impuesto similar a las hidroeléctricas por una cifra similar. El problema de esta idea es que de nuevo choca con la lógica una idea-muchas ideas, y más aún, retrasa la llegada de ese dinero a donde más se necesita. Y ese es un punto que no se debe obviar: suponiendo que el Estado gaste de buena manera el erario, no lo puede hacer de inmediato. Los impuestos sólo demoran la llegada de la ayuda. Mejor dejarlo donde está, y si saltan los aprovechados y criminales de siempre… pues bueno, para eso tenemos leyes y regulaciones para controlarlos.
Se trata de confianza, que harto nos falta y tanto evidenció los saqueos después del terremoto. El Estado puede y debe confiar en la gente. Darle poder, darle las herramientas, pero también la libertad de elegir cómo debe reconstruir Chile. Todo lo demás es retrasar la ayuda. Es cierto que los impuestos son necesarios, pero en momentos de crisis es más importante que la gente no tenga más problemas que los que ya tiene.
Dejemos que la gente decida cómo y qué reconstruir y no demoremos más la ayuda.



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Buena por milton friedman al peo. Los impuestos son la única forma conocida de distribuir recursos. Mira cualquier país civilizado. Facho, facho, facho
Puede ser. Pero es cosa de tiempos, no de si se debe cobrar o no. En circunstancias normales, el royalty minero cae de cajón como una regulación que, por lo demás, está establecida desde hace tiempo (Constitución Política de Chile, art. 19, nro. 24). En el momento que quiera el gobierno puede cerrar todas las minas o cobrar lo que quiera… por feo que suene (¿patinadoras?).
“doctrina de shock”…te suena… un momento cono este es el peor para el “dejar hacer” y para “la mano invisible”… si dejas a los afectados por la suya están sonados, o de dónde crees que sacaran recursos para reconstruir…
Ese supuesto de ’si los dejas estan sonados’ es bastante fuerte. Es el mismo argumento de la moneda: si la tiro y 50 veces sale cara, ¿por qué la próxima vez también va a salir cara? Si la gente ha estado desvalida tantas veces anteriormente, ¿por qué necesariamente lo va a estar ahora? No me parece tan correcto que se evalue que hay que subir impuestos de buenas a primeras. Si llegase a ser necesario, que se haga. Pero no antes, si mal que mal hay bastante en el erario y además con los aportes solidarios. ¿Para qué más?
una lectura, de un historiador de derecha, “la noción de estado en Chile” (Gongora). Antes de escribir hay que pensar, y para pensar hay que saber. Muy ingenuo para escribir columnas de opinión. Existen distintos tipos de impuestos, evidentemente no es el momento para impuesto directos a las personas, pero sí para aquellos que apuntan a la redistribución, al fomento y al bienestar social. Lo tuyo es un pobre destilado de discurso chicago boy….
una cortita, por si la otra le resulta muy engorrosa: http://www.theclinic.cl/2010/03/19/humberto-giannini-terremoto/
Hey chuta, yo tampoco estoy de acuerdo con JM, pero no seai arrogante. tratar de ignorante a una persona porque no piensa como tú es penca.
mira esto: “Los economistas de los bancos de inversión en Nueva York estiman que no hay una receta única para financiar los costos de la reconstrucción de Chile pos terremoto. Entre las opciones que generan más apoyo se mencionan la emisión de deuda y el uso de los ahorros en el exterior, mientras que las eventuales alzas tributarias dividen a los expertos.” http://diario.latercera.com/2010/03/19/01/contenido/10_26884_9.html
Estás igual que Matthei, que dice que los que proponen subir el impuesto es gente que no sabe de economía.
No entiendo donde se topan. Chuta, hay un error conceptual que viene con el intelectualoidismo, que dice que el que tiene más fuentes o conocimientos, debería justamente ser el que tiene razón en una discución.
En la vida común, es la mezcla de fuente y SENTIDO COMÚN lo que apremia. Tu argumento es lógico y leído, pero no se aplica a la situación. El estado no está capacitado para hacer uso a tiempo pasando por el sistema del protocolo comun de distribución del capital desde los impuestos hacia abajo.
En estos casos el uso directo del capital para reconstruccion comunitaria o privada es el más útil.
Chehade, ¿qué entiendes por sentido común? Estudie el concepto de “hegemonía” y después piense de nuevo sobre el sentido común.
Lehuede, chuta tus fuentes, la mathei y la tercera, dos con interese creados, y claramente de ultraderecha.
Esta bueno el blog, bueno que sean cabros también, pero crearon una tribuna pública donde exponen sus escritos a la crítica y la mia es esa: son muy livianitos.
De nuevo con el “estudie”… sentido común man!
Es tan sencillo como esto:
Si se suben los impuestos, el estado tiene para reconstruir. Pero el estado no está preparado logísticamente para un proceso de reconstruccion de esta envergadura, por ende las ayudas serán lentas y una buena parte de los impuestos se gastarán en intermediarios y los distintos niveles de la escala que lleva a ayudar. Encargados, sub encargados, contratados, subcontratados, etc…
Si los impuestos bajan para dejar que los que perdieron lo suyo tengan para reconstruir lo que necesitan, la ayuda va de manera directa y no desde un nucleo centralizado, por ende es más rápida, se diluye menos en la logística y llega a lugares donde las entidades centralizadas tienen problemas para llegar o para siquiera ver.
ahí si nos entendemos?
Respecto a la livianidad… si, igual la tenemos, es politicarock, no el Mercurio
.
chuta: parece que no entendiste. nunca cité a Matthei, sólo dije que tú eras como ella porque su argumento siempre es que los que no opinan como ella es porque no saben de economía.
muy arrogante usted.
Ahora no sé, pero ya sabemos que pal próximo terremoto de similar magnitud, tenemos que haber nacionalizado la minería.
[...] quedó claro que muchos sectores no quieren que los impuestos se eleven (yo me uno a esa moción). Otras voces expertas opinan lo contrario. Con el tiempo (esperemos que no muy largo tiempo) se [...]
@José Manuel: (i) Decir que el IVA es el impuesto más igualitario está sujeto a cómo lo midas. Si lo ves por el lado de porcentaje del ingreso corriente destinado a su pago, te dará que es muy poco igualitario. De hecho, es bastante regresivo. Lo que haces al decir que es igualitario es medir la carga en términos absolutos y no relativos, que en general no es lo que se usa al evaluar una correcta (o “justa”) distribución de la carga tributaria. (ii) De acuerdo en que confiar la tarea de reconstrucción enteramente al gobierno produce desconfianzas, por cuanto es imposible, por problemas de información, que se puedan asignar eficientemente los recursos recaudados. ¿Conoce el gobierno todas las necesidades que existen por el terremoto? ¿Cómo establece prioridades? ¿Tenemos que creer que se necesitan 30 mil millones de dólares? El Banco Central esta semana estima algo muy diferente en su exposición al Senado. Hay que diferenciar los costos de reconstrucción de las pérdidas por el terremoto.
@chuta: (i) Los impuestos no son la única forma de (re)distribuir recursos. Piensa en la regulación de libre competencia o en la legislación laboral, que también tienen fines muchas veces redistributivos (respecto de las leyes laborales es más discutible, pero al menos muchos, como la CUT u otros, lo creen así). (ii) Un “Chicago boy” efectivamente estaría en contra de la subida de impuestos, en eso tienes razón (tomando “Chicago boy” como sinónimo de Friedman, a quien te refieres). De hecho, la respuesta sería endeudarse, por cuanto este gasto es por una sola vez (no afectaría el llamado “ingreso permanente”). (iii) La “mano invisible” no quiere decir “hacer lo que se quiera”, ese es uno de los típicos errores al interpretar a Adam Smith (que nunca fue defensor del egoísmo, por ejemplo).
Y saludos a lo editores & fundadores de PR…