Internacional — 31 de Mayo de 2010 — 2 comentarios
Desde Colombia: Antanas Mockus ¿Qué hay detrás del fracaso?
Por Mariana Quevedo
Como bien se sabe, mi país, Colombia, ha estado atravesado por la violencia desde su independencia en 1819. La violencia bipartidista de la primera mitad del Siglo XX, el narcotráfico y ahora el conflicto armado, han hecho que Colombia a menudo esté en las primeras páginas de todos los periódicos del mundo. En el año 2002, los colombianos, cansados de los actos violentos de los grupos guerrilleros, eligieron al Presidente Álvaro Uribe, que bajo la consigna “mano dura, corazón grande” representaba lo que el país parecía necesitar en ese momento: incrementar las capacidades militares del Estado para acabar con la guerrilla.
El nacimiento
Pero la supuesta “cura” trajo nuevas enfermedades. Desde hace 8 años, Colombia no sólo sigue atravesado por la violencia, ahora el mismo gobierno ha protagonizado numerosos y vergonzosos escándalos: el fortalecimiento del paramilitarismo (hasta llegar incluso a incursionar en política, fenómeno mejor conocido como “parapolítica”), los mal llamados “falsos positivos”, que en realidad fueron ejecuciones extrajudiciales (muertos civiles vestidos como guerrilleros para que pasaran como muertos en combate), las chuzadas telefónicas por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (persecución política a supuestos detractores del gobierno), entre muchos otros, han hecho que el gobierno actual pierda popularidad y legitimidad. O al menos eso creíamos.
Después de que Álvaro Uribe fracasara en su segundo intento de reelección, el panorama electoral colombiano se configuró rápidamente. Luego de una consulta partidista llevada a cabo durante las elecciones parlamentarias, Antanas Mockus fue elegido como representante del Partido Verde, conformado por Lucho Garzón, Enrique Peñalosa y Mockus, todos antiguos alcaldes de Bogotá.
El fenómeno verde no tardó en manifestarse. Con un vertiginoso crecimiento en las redes sociales como Twitter y Facebook, un impresionante despliegue mediático y un discurso diferente, Mockus consiguió lo impensable: despertar la esperanza de cambio de todos los colombianos. Y es que la Ola Verde, como se conoció popularmente el fenómeno, creció, creció tanto como para que Colombia -una sociedad esencialmente conservadora y moralista- pasara por alto las irreverencias que en el pasado había tenido Mockus y su parkinson, entre muchas otras cosas, y empezara a creer que el país no sólo podía sino que, de hecho, iba a cambiar.
Los jóvenes fueron los más activos en esta campaña. Bajo consignas de legalidad, de respeto por la vida, por la Constitución, por los Derechos Humanos, por la cultura, por la educación y por la paz, se volcaron a las calles, que se llenaron de camisas y otros accesorios verdes para demostrar que Colombia estaba por cambiar.
Mockus no era un político tradicional. Y la manera de apoyarlo tampoco lo fue. Las encuestas en un momento lo señalaban como ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, y como futuro Primer Mandatario. Tristemente, la realidad fue otra. El pasado 30 de mayo se llevó a cabo la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El resultado fue desconsolador: el candidato del uribismo, Juan Manuel Santos tuvo el doble de la votación de Mockus, el candidato del Partido Verde.
El fracaso
El fenómeno ha sido explicado por muchas razones. La primera, las diversas denuncias de fraude electoral que ha habido: compra de votos, soborno de funcionarios y de testigos, y dentro del mismo fraude cabe señalar la participación en política de los funcionarios públicos (como el Presidente, que no perdió oportunidad para alabar a Santos o arremeter en contra de Mockus) o de la policía.
Pero también hay que reconocer que la derrota no sólo se debe al fraude. Una segunda razón que se ha señalado es el carácter “superficial” de la Ola Verde: unirse a un grupo de facebook, hacerse seguidor de alguien en twitter o incluso vestir una camisa, son cosas relativamente fáciles comparadas con el hecho físico de desplazarse a votar. Colombia ha sido un país apático y abstencionista. Los verdes pretendían derrotar esa abstención y no lo lograron. Ésta se mantuvo por los lados del 50%, lo cual quiere decir que esas personas que por primera vez se desplazarían a las urnas a apoyar a Mockus, no lo hicieron.
La tercera razón, es que cuando se habla de “seguidores” de la Ola Verde, no se tiene en cuenta que muchos de ellos son personas entre los 15 y los 17 años, lo que evidentemente no puede traducirse en votos reales en las urnas (la Ley colombiana establece que la edad mínima para votar son 18 años). Todo lo anterior quiere decir que también cabe la posibilidad de que la fortaleza del fenómeno se haya sobredimensionado y que, en realidad, no era tanto un fenómeno electoral, como un fenómeno meramente mediático.
Pero sería incorrecto no mencionar la cuarta razón: en las últimas tres semanas, Mockus decepcionó a buena parte de su electorado, con algunas de sus posiciones al respecto de temas de interés nacional. Sus declaraciones no fueron bien recibidas por la opinión pública, y cuando intentó retractarse fue peor, porque el electorado lo percibió como un candidato débil.
El futuro
Todavía queda una batalla, los verdes aseguran que la guerra no se ha perdido. Lo cierto del caso es que así logren consolidar algunas alianzas con los demás movimientos políticos, lo más probable es que no logren conseguir los 4 millones de votos que les hacen falta para vencer a Santos (ni el total de la votación de los demás candidatos participantes en esta contienda, suma esa cantidad).
Es triste y abrumador lo que ha sucedido en Colombia. Es triste que queden dudas sobre la transparencia de las elecciones, pero sobre todo es triste que quede en el ambiente la sensación de que la voluntad de los colombianos está de acuerdo con los hechos nefastos del actual gobierno. Es triste que pierdan las banderas de la educación y la cultura, pero es más triste aún que el país no tenga la conciencia para aceptar que el cambio es bueno, que dinamizar los gobiernos les da la oportunidad a los pueblos de renovarse, pues la esencia de la democracia es precisamente la renovación del poder. Porque lo que sí es cierto, es que el triunfo de Santos no significa otra cosa que otros cuatro años del actual gobierno en el poder. Y la derrota de Mockus, deja inevitablemente en el ambiente una duda: parece ser que Colombia tiene los gobernantes que se merece.





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Mariana, parece un excelente resumen de lo que pasó allá! ¿Eso del fraude está más o menos comprobado? Es muy triste lo que cuentas.
Uniéndolo con Chile, nosotros tuvimos un fenómenos parecido con Marco Enríquez-Ominami, escindido del entonces oficialismo y que también obtuvo un 20% en primera vuelta http://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Enr%C3%ADquez-Ominami
En realidad, yo estuve siguiendo a Mockus porque me gustaba mucho su estilo y la cantidad de paradigmas que rompía sólo con presentarse. En primer lugar, desde el punto de vista de la comunicación visual no es un tipo muy carismático. Da como para estudiar cómo logró enganchar a tantos colombianos. Además, el “partido verde”, ecologista, que aquí en Chile no tuvo candidatos en la última elección siquiera y que están muy enfocados en el tema ecológico, sin revisar mayormente el resto de la agenda. En fin, así, un montón de cosas que lo transformaban en un candidato interesante.
Saludos desde Chile y ojalá que podamos volver a leerte para la segunda vuelta!
Sebastián, el tema del fraude ha sido poco documentado, pero abajo te voy a copiar unos links para que veas lo que ha salido en prensa. El resto, sí es una lástima que estas cosas nos sigan pasando, la renovación política definitivamente no es lo de nuestros países y menos en Colombia en donde se castiga más haberse bajado los pantalones, que haber sido corrupto, recibido sobornos o hasta haber matado. En fin, como dicen en mi tierra: amanecerá y veremos.
http://www.rcnradio.com/noticias/nacional/30-05-10/autoridades-informaron-135-denuncias-por-fraude-electoral
http://www.rcnradio.com/noticias/locales/28-05-10/moe-denuncia-riesgos-electorales-en-el-valle