Nacional — 15 de Julio de 2010 — 5 comentarios
CASEN09: La pobreza al alza, las explicaciones a la baja
Por Álvaro Castañón
Hace algunos días el Presidente Sebastián Piñera entregó los resultados de la encuesta CASEN 2009, los que resultaron ser un real bombazo para la política criolla. El contexto en el cual fueron entregadas las estadísticas no fue el de los mejores, un concurrido acto donde por un lado se vislumbraba hacer pebre a Michelle Bachelet, y por otro, se lamentaba el aumento de la pobreza. Todo esto provocó un ambiente hostil, donde los políticos se polarizaron entre los que defendían el “dato duro” y los que respondían a ese dato.
La encuesta CASEN 09 reveló un aumento en la cantidad de pobres de 516.000 a 634.000 personas, con lo cual 355.095 chilenos se sumaron a la población más vulnerable del país en ese período, hasta conformar un total de 2.5 millones de personas. Un duro golpe a la moral del país, que desde que Augusto Pinochet dejara el poder con un 39% de pobreza, había logrado año a año bajar dicho índice.
Respecto a la elaboración de la encuesta tenemos dos datos. El irrelevante, la encuesta fue realizada por la Universidad Alberto Hurtado, por lo cual deberían ser confiables las estadísticas, ya que estamos hablando de una entidad imparcial. El relevante, que la metodología de la encuesta CASEN 2009 fue adaptada con el fin de que sus datos puedan ser utilizados por la CEPAL, así como también en el año 2006 la línea de la indigencia se marcó en $23.500 pesos per cápita y la línea de la pobreza en $47.000. Sin embargo, en el año 2009 la línea de la indigencia se marcó en $32.000 pesos per cápita y la línea de la pobreza en $64.000, uno de los incrementos más considerables que se han realizado desde 1990.
Con estos resultados, el reflejo de 74.280 hogares que respondieron la encuesta, inevitablemente nos hacemos la pregunta ¿Qué fue lo que sucedió? Y las respuestas han sido muy lejanas a lo técnico y más bien cercanas a lo demagógico. Pero tratemos de hacer memoria.
Las hipótesis
Haciendo un intento por contextualizar los hechos, inevitablemente tenemos que rememorar el gobierno pasado y lo que le tocó vivir. En el año 2009 Chile estaba bajo los efectos de la crisis internacional, que hizo caer nuestra economía un 1,9 por ciento. Pese a esto, el gobierno de Michelle Bachelet fue reconocido por su plan de protección social y el buen manejo de Hacienda en la crisis. El profesor de Finanzas de Babson College de Boston, John Edmunds, señaló que “el gobierno de Bachelet fue prudente y manejó la crisis bastante bien. A mí me sorprendió que el gobierno no gastó más”, y quizás justamente ese fue el problema: que no se tomaron medidas de emergencia para proteger “en el momento”.
Si pensamos ahora en medidas de emergencia para “el momento”, tenemos que analizar los resultados de la CASEN en el periodo de Frei, donde se dispuso un plan de empleos de emergencia que ayudó a muchas familias a superar la crisis asiática. Los planes continuaron con Ricardo Lagos y, en un aventurado análisis, podríamos concluir que son los que ayudaron “en terreno” a que las familias siguieran con ingresos y, por ende, no aumentara la pobreza. Dichos planes en dimensiones como las vistas en el gobierno de Frei no fueron realizados por la administración Bachelet quizás por el recuerdo de los corruptos que también se vieron favorecidos. En cambio, la Presidenta prefirió dar los ya archi conocidos “bonos”, que tenían el problema de no ser un ingreso mensual.
Otro dato, complejo para Bachelet, es que sus millonarios planes de protección social no son de corto plazo. En su administración se miró al futuro, con lo cual se descuidó el presente, lo que políticamente hablando le va a hacer pagar los costos, mientras que los beneficios futuros se los lleva otro. Lo que también nos puede servir como una lamentable explicación, son los casos como el FOSIS y el INJUV, donde la mala administración de los fondos hizo que los recursos quedaran destinados a los burócratas, aquellos amigos del “partido” que necesitaban pega y qué mejor que incluirlos en planes contra la pobreza.
Pero todas estas hipótesis han estado muy distantes del debate, pues nuestro Presidente Don Tatán, en vez de hacer un buen análisis, prefirió nuevamente hacer promesas, anunciando nuevo Ministerio, ingreso ético familiar, una mejora en el testeo de las cifras de vulnerabilidad social, crecimiento en torno al 6% anual, 200.000 nuevos empleos anuales, eficiencia en el gasto social y hasta mejorar la calidad de la educación y fortalecer la familia. Todo un ofertón que nos hace dar un gran suspiro y agradecerle a Dios por tener un Presidente tan creativo.
Por su parte, el ministro técnico, Juan Andrés Fontaine, afirmó que la falta de datos entre el 2006 y el 2009 hacen imposible contestar la pregunta del millón ¿Qué diantres pasó? El otro ministro involucrado, Felipe Kast, tampoco dio respuestas concretas y declaró que “no podemos estar midiendo la pobreza cada tres años”. Y por último, la vocera de gobierno, Ena Von Baer, se limitó a decir que tenemos el “dato duro” y a dar menos justificaciones. Con todo esto, simplemente el gobierno nos da a entender que la pobreza subió, no sabemos cómo, pero Tatán nos tiene la solución. ¡Así de fácil!
Sumado a la arremetida del gobierno, los diputados UDI aprovecharon de enrostrale la derrota a la Concertación, repitiendo los datos y dejando en claro la palabra “fracaso”. Quizás el más inocente pero odioso del oficialismo fue Alberto Espina quien recordó melancólico y engañado que “el ministro de Hacienda de la época le dijo a todos los chilenos que nosotros no íbamos a sufrir las consecuencias de la crisis económica, porque el país había juntado recursos de la época de las vacas gordas para destinarlo a la época de las vacas flacas”.
En la vereda intermedia, el director del Centro de Políticas Públicas de la UC, Ignacio Irarrázaval, comentó que la crisis económica de 2009 influyó en el resultado de la encuesta y que no todo es culpa del gobierno anterior. Si bien cuestionó que parte del gasto social no estuviera orientado a los sectores más críticos, admitió que sin los esfuerzos de la administración anterior, las cifras de pobreza podrían ser peores. El director ejecutivo de la Fundación para la Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno, calificó como “triste” el resultado de la encuesta, lo que atribuyó a “lo profundo de la crisis mundial”. Y Benito Baranda, director social del Hogar de Cristo, afirmó que el incremento del precio de los alimentos fue un factor que aumentó la pobreza. Sostuvo que varias de las medidas sociales implementadas por el gobierno anterior “no tienen impacto inmediato, sino que a largo plazo”, con lo cual los expertos en este tema técnico-social nos dan el argumento más claro: la crisis nos dio un duro golpe, y ni siquiera nos habíamos enterado.
Y en la vereda opositora, los histéricos salieron a dar declaraciones por su cuenta, con lo cual podemos ver a Frei echándole la culpa a la crisis, a Felipe Harboe echándole la culpa al modelo económico, a Pérez Yoma acusando un aprovechamiento político y a Lagos Weber asegurando que dentro de lo malo, la “performance” de Chile fue buena.
La única verdad que podemos sacar de esto, es que no sabemos por qué aumentó la pobreza. La falta de visión a la hora de programar la encuesta CASEN nos dejó sin datos para saber cuándo fue que ocurrieron los problemas. Ahora sólo podemos especular respecto a lo que hizo que miles de compatriotas vieran afectadas sus economías personales. Finalmente, la clase política no ha ayudado en nada al debate, no han considerado el hecho de que quizás el país merece una explicación de la cual sólo sabemos que podría ir por la crisis económica mundial, quizás por una falta de inversión en medidas inmediatas, planes sociales muy futuristas o simplemente que -como diría Juan Luis Guerra- el costo de la vida subió otra vez. Por ahora es un misterio que, por lo menos yo, no sé la respuesta.


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“La única verdad que podemos sacar de esto, es que no sabemos por qué aumentó la pobreza”. Curioso. Eso significa que todo el artículo (un análisis que ostenta ser ponderado), es un mero rodeo. Entiendo que a los 22 años, un aprendiz de brujo deba mostrarse “constructivo”; lo que no entiendo es que no sepa para dónde va la micro. Recuperemos pues la insolencia, mi estimado. Aquí, en el Jauja de las empresas mineras, por ejemplo, la concentración de la riqueza no disminuye, sino que aumenta, año a año, día a día. Y para comprobarlo no es necesario ninguna encuesta casen.
Estimado Maldonado, lo que yo planteo (espero que con claridad), son hipótesis de lo que puede ser la causa, dejando en claro que me molesta un debate de tan bajo nivel, sin argumentos técnicos para un tema que amerita una explicación profunda.
Creo que la desigualdad en la repartición de la riqueza ha existido siempre en Chile, y sin embargo la pobreza bajaba, entonces ¿Qué fue lo que sucedió?
A lo que apunto con que no sabemos la respuesta, es a que la mayoría de los chilenos no somos expertos en este tema, con lo cual cualquier opinión responsable al respecto es una mera hipótesis, como esta columna. No tengo intenciones de que mi opinión sea la única verdad.
Saludos, y gracias por participar del debate en PR!!!
Maldonado:
1. Leyendo el artículo, creo que en realidad lo que quiso decir Álvaro es que se están extrayendo conclusiones de un estudio que no está hecho para eso. Creo que es un punto de vista interesante, no un mero rodeo.
2. No sé si lo de la distribución lo dices basado en algún estudio o investigación. El 15 de julio se lanzó un estudio del INE que dice que la distribución mejoró : http://df.cl/portal2/content/df/ediciones/20100715/cont_145943.html
Yo sé que pedirle peras al olmo es un asunto que no tiene vuelta. Pero a veces como que me gusta pensar que algo distinto se esconde en las generaciones de “recambio”. Dicho eso, para no dejar con la mano estirada, vamos a ir a las cifras, a los datos, dejando de lado aquella máxima que dice que si mentir en la política clásica está bien, mentir con cifras, mejor aún. Primero, olvídemonos del INE, porque les tengo un indicador mucho más sabroso. Supongo, muchachos, que ustedes conocen el índice Gini. Bueno, ese índice, que entre otros organismos lo almacena en sus archivos la CEPAL, nos dice que desde 1990 a la fecha, la desigualdad en la distribución no ha disminuido en Chile, sino que ha aumentado, o por lo menos, se ha mantenido igual. Esto es, en torno a los 0,55 y 0,59 puntos. Para los expertos, mientras más cerca esté el índice del 1, menos días faltan para la llegada del apocalipsis… Pero calma, calma, estamos en Chile, ¿o no?
Lamentable noticia que Chile retrocedio, esto quiere decir que las politicas solciales fueron, o mas definidas o mal aplicadas, o ambas situaciones. Se debe reestructurar la forma de hacer llegar los bienes a quienes de verdad lo necesitan y no por ser militantes o amigos de alguien que pertenecio al gobierno anterior.