Con la Concertación, ¡Viva el cambio! o ¿no?

Enero 20th, 20102:40 am @ Álvaro Castañón

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Imagen que luce la pagina Web de la Concertación.

Imagen que luce la pagina Web de la Concertación.

Finalmente el 17 de Enero pasará a la historia como el día en que la derecha volvió a La Moneda y la Concertación se va con el apoyo al gobierno más alto en sus 20 años. Pero el 17 de enero también marcó el inicio de una historia más triste, el aterrizaje de la Concertación en su crisis más aguda. Hoy están viviendo una verdadera  guerra fría entre quienes sienten rabia y desean renovación, y los mismos de siempre quienes no quieren soltar la última cuota de poder que les queda.

En la prensa, Chile ha sido testigo del derrumbe de una de las coaliciones de gobierno más exitosas en nuestros 200 años de historia. Las cosas están cambiando, Chile ya no es el mismo, y la política esta siendo castigada como nunca antes, los discursos y diferencias que a muchos los obligaban a votar por los que dijeron “no” a la dictadura, ya no están siendo validas, y el chantaje ideológico ya no funciona. Esto ha desencadenado diversas situaciones:

Lo Patético:

Se la jugó por Frei, pero a costa de malas prácticas.

Resulta realmente patético ver como los presidentes de partido hacen sus declaraciones más insólitas a fin de justificar una decadente actuación en las elecciones presidenciales pasadas. Hemos podido ver como en el Partido Socialista se van de pugilato frente a la prensa, como los personeros “más jóvenes” se revelan ante la dirigencia, como Isabel Allende dice haber sido marginada de las decisiones pese a ser de la directiva, y a Camilo Escalona llamando a Comité Central para analizar su renuncia. Realmente triste como el Partido Socialista se divide y se queda en silencio frente a las acusaciones de sus partidos socios quienes los culpan de la derrota por su falta de disciplina interna, que llevo a tener candidatos corriendo por fuera de la coalición.

El Partido Radical Social Demócrata hoy dio un golpe a la cátedra en cuanto a piruetas políticas, ya que habiendo asumido el nuevo presidente de la colectividad, y habiendo asumido Chile que José Antonio Gómez ya no era el presidente, resulta que ahora, en una sorpresiva y enclaustrada reunión, le rechazan la renuncia y piden su reincorporación. Una vergüenza que ante la incapacidad de renovación, ahora quieran volver el tiempo atrás y hacer como si nada ha pasado.

El Partido Por la Democracia ha sido quienes han optado por el silencio, han dejado que Tohá y Lagos Weber hable de renovación. Pero por otro lado sigue el fantasma de Pepe Auth y el de Adriana Muñoz rondando por las filas del partido, mostrando su lado amable, pero culpando a la DC y al PS de la derrota. Queda pendiente su Junta Nacional, donde buscan analizar lo sucedido y quizás crear un nuevo movimiento progresista, que quizás, marcando las diferencias ideológicas,  empuje a la DC a la derecha.

El enemigo en casa

El enemigo en casa

El Partido Demócrata Cristiano, donde yo milito, ha sido quienes a mi gusto tienen el mayor porcentaje de culpa. Su Presidente,  Juan Carlos Latorre, ha hablado de que fue elegido por el pueblo democratacristiano, lo que es falso ya que fue elegido en una Junta Nacional muy maquinada y de baja asistencia. Post derrota, ha dicho tibiamente que ahora “seria bueno hacer una Junta Nacional” y que “él va a dar su visión política de lo sucedido, y se va a ver la posibilidad de la renuncia de la Mesa Directiva”. Realmente una vergüenza, sobre todo si consideramos que por mucho menos, Soledad Alvear renuncio a su cargo sin problemas. Tema aparte es la baja participación de la DC en la primera vuelta, o por lo menos eso fue lo que demostraron hasta en su franja parlamentaria y en los medios. La DC dejó solo a su candidato, no fue custodiado, defendido y apoyado como se debía, no hubieron actos de grandeza para demostrar que la Concertación es capaz de cambiar y re encantar, por el contrario, entre ellos mismos se cubrieron las espaldas. La Mesa Directiva de la Democracia Cristiana traicionó, y omitió muchos esfuerzos, se preocuparon de los resultados de las parlamentarias, y de servirse de buenos cargos, en vez de luchar por un candidato que fue impuesto, que tenía debilidades y que sólo se veía perjudicado por su propia militancia. Una verdadera lastima también por las bases, quienes una vez más dejaron todo en la calle para conseguir los votos, para ponerle entusiasmo e ideas a la campaña, nuevamente sin apoyo de la Mesa Directiva.

En resumen, patético, como se siguen echando la culpa los presidentes de partidos, se sacan la ropa sucia, mientras otros hablan del futuro, siempre opacados, por los mismos de siempre que siguen luchando por mantener el poder a costas de un mal prestigio, y del recuerdo de que son “los padres de la democracia”, unos padres muy inconscientes y maltratadores.

Lo que se viene:

La lacra, unos más otros menos.

Desde el 11 de Marzo va a comenzar la desesperación, el empleo va a escasear a muchos que tenían a los partidos como oficina de empleos. Los mismos de siempre van a moderar sus reproches y justificaciones, se va a comenzar a prometer cambio y van a hablar de renovación, pero siempre maquinando o tratando de controlar la cosa para así no desprenderse de sus escasas cuotas de poder. Los partidos van a perder militantes activos, las cosas van a ser más difíciles y las peleas internas van a aumentar. Probablemente, pese a los discursos,  no va a haber renovación de líderes, las caras van a ser las mismas, y las críticas van a ser duras para el oficialismo. Pero recuerden, siempre se va a hablar del pasado, y del cambio que esta surgiendo al interior de la Concertación.

Lo que debería ser:

Por suerte -hasta ahora-  soñar es gratis, por lo que en ejercicio de ese privilegio, pienso que lo que debería ocurrir, es que los jóvenes concertacionistas (entendiendo por jóvenes a los menores a 40) deben crear sus propias revoluciones al interior de los partidos, las Juntas Nacionales son la oportunidad. Se debe crear un autentico movimiento de renovación, mostrar a las bases que ya no hay nada que perder, lograr la confianza de la gente como lo hizo Tohá, Lagos Weber y Orrego, empujar públicamente a los mismos de siempre a que den un paso al costado, se jubilen y comience una nueva historia, con nuevos ideales, con la resurrección de los ideólogos y la valoración de la experiencia como un consejo. Así, podemos dar paso a una oposición constructiva, propositiva y con renovadas fuerzas para plantear al futuro nuevos proyectos, desde los cuales se deprendan priorizar en aquellas cosas que nos faltan como país. Es necesario marcar que la Concertación no cree en la “política del chorreo” como lo plantea el mercado, dominando a la sociedad y esclavizándola al control de unos pocos, sino que se cree en el mercado al servicio de la sociedad, subsanando por parte del estado aquellas falencias que perjudican a importantes sectores de nuestro país. Es mucho lo que hay que hacer, ya tenemos la democracia, ya no nos parece impensable que seamos capaces de manejar bien la economía, ya tenemos lo básico de la protección social, ahora nos falta dejar de ser más capitalistas que EEUU, nos falta lograr un sello que deje a todos los chilenos incluidos y amparados. Realmente nos falta pensar en grande, dejar la política de “lo justo y necesario”, comenzar a proyectar a Chile como una potencia, no como el cachorrito mimado de los poderosos. Esa revolución en libertad, esos son los cambios radicales, en todo ámbito, que sólo puede plantear una nueva Concertación.

Los que hoy dicen ¡viva el cambio!


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