Nacional — 21 de Abril de 2010 — 5 comentarios
La situación en Chile: El fin de la política
Por Álvaro Castañón
La tetera estaá hirviendo, el pan ya está servido y doña Juanita, desde la añosa cocina, grita: “Viejo, ya está lista la once”. En la televisión está comenzando el noticiero. Se escucha al Presidente preocupado, respondiendo unas criticas hechas por un tal Allamand. En realidad, doña Juanita entiende poco de aquellos problemas. Sólo da un suspiro y piensa: “¿Cuándo dejarán de pelearse entre ellos y comenzarán a hacer cosas por la gente, Dios santo?”.
En otro lugar muy distante, Miguel lega cansado del trabajo. Ha sido una larga jornada, y más encima le ha tocado venirse de pie en el metro. Enciende la televisión y, mientras se lava la cara, algo alcanza a escuchar de unas asignaciones de muchos millones de pesos que se han hecho a último minuto en el gobierno de Bachelet. Mientras se cambia de ropa, comenta para sí mismo: “Manga de güeones ladrones, se reparten millones, mientras uno se saca la cresta trabajando”.
María Ignacia ya está cerca. Tiene que llegar rápidamente a comprarle el regalo de cumpleaños a su amigo José Pablo. Sólo espera que el Portal de La Dehesa no tenga muchos chilenos en su interior. Cuando va pasando por los mostradores, un LED TV tiene puesta las noticias. Hay un gran revuelo al parecer. Hablan de alzas en el pasaje del Transantiago y de muchos millones gastados. María Ignacia lo ve con indiferencia y comenta con un vendedor: “Tropa de ineficientes, así se gastan la plata de los chilenos, es atroz”.
En muchas partes de Chile, muchas personas, todos los días, piensan o reclaman en contra de los políticos. Ciertamente, es una de las tareas del “ser ciudadano” que menos gratificaciones públicas tiene, y es la que más expone a la persona a parecer un verdadero idiota. Pero como muchas cosas en esta vida, una vez que pasan largos períodos de tiempo sin mantención o renovación, las cosas y los modelos se vuelven obsoletos. Es en ese momento cuando las críticas se hacen más frecuentes y nos cuenta ser indiferentes.
No es mi intención ser un nuevo Francis Fukuyama, sino que sólo pretendo que nos detengamos en una situación muy llamativa. Chile esta comenzando a vivir el “fin de la política”, pero no como política propiamente tal, sino que de su “forma de hacer política”. Hoy, por primera vez en la historia de Chile, la forma de hacer política se encuentra obsoleta, agotada y despreciada, pero de forma pacífica, sin grandes problemas sociales que lleven a un cambio “de golpe y porrazo”. Dicho fenómeno nos habla de un país más maduro y con principios fundamentales que respetamos con gran ímpetu: ya no son necesarios los ruidos de sables o los golpes de estado.
En términos económicos, la política se ha transformado en un mercado cerrado o, por así decirlo, “monopólico”, donde sólo algunos pueden participar. De vez en cuando se coluden y la entrada de actores es mucho más difícil que la salida, por lo tanto cada día son menos quienes se reparten las ganancias. Si vemos esta situaciónpuramente en términos económicos, el mercado es poco eficiente, y necesita cambios con urgencia.
Los antecedentes del fin de la política
En el debate político actual, suena trasnochado volver a hablar de los “marxistas” y los “capitalistas”, así como también se hace trasnochado hacer nuestros análisis diferenciando los que votaron por el “SÍ” de los que votaron por el “NO”. Los conglomerados políticos actualmente están carentes de ideas y, por ende, de un punto de cohesión. Hoy los conglomerados se dividen entre “la derecha” y la “centro-izquierda”, lo que no nos dice absolutamente nada. Este es un punto inicial importante para ver que hay algo que tiene grandes rasgos de necrosis en la política criolla.
Pero, además, se hace necesario analizar el estado actual de nuestras coaliciones políticas, las cuales sustentan el aparato político criollo, en su accionar más cotidiano:
La Coalición por el Cambio se encuentra afectada por su llegada al gobierno, donde el terremoto les movió más que el suelo las ideas. Aún no saben con claridad para dónde ir y cómo redefinir sus políticas. Dicho de otra forma, no saben cómo poner su impronta a los 4 años que tienen, pues el terremoto ha hecho que el Presidente Piñera sólo se enfoque en la reconstrucción sin pensar que también tienen que hacer algo más, algo que logre hacer que el país crezca cuantitativa y cualitativamente. Sólo así van a llegar a mantener el poder, cosa no menor, y que parecen haber olvidado. Sus grandes equipos de trabajo se han reducido a unos pocos valientes que han decidido asumir el desafío, que cometen errores y no logran llenar todos los cupos. Así, pierden tiempo valioso para hacer las transformaciones propias de un nuevo gobierno.
Hay también un importante conflicto interno, donde la UDI y RN no tienen mayores reparos en mostrar su molestia con un gobierno que los quiere tener al margen y, por ende, tienen personeros que critican abiertamente, quitándole respetabilidad política al conglomerado. Por otro lado, los partidos internamente han crecido considerablemente, pero no así las cuotas de democracia interna, donde unos pocos caudillos entre cuatro paredes definen los rumbos. Esto provoca molestia en las bases, quienes, además de tener que trabajar para los candidatos, no tienen mayor opinión ni futuro político, pues la dedocracia es un medio que se niega a desaparecer.
Por su parte, la Concertación se encuentra cual bella durmiente ahogada en las pesadillas de su sueño. Los partidos políticos poseen diversas crisis internas. Se habla de renovación sin intención de llevarla a la realidad, las propuestas han sido mal elaboradas, las mesas directivas carecen del apoyo hasta de sus militantes, los caudillos se resisten a perder el poder y preparan sus má1quinas para defenderse, la ciudadanía sólo observa declaraciones bochornosas, los nuevos líderes “presidenciables” no existen y los pocos que trabajan se encuentran solos. Los escándalos mediáticos abundan y, al final, la desilusión y ganas de irse para la casa son predominantes.
Es así como podemos afirmar que el caso de la Concertación es grave. Como conglomerado político en la actualidad no existe. Sus cónclaves y reuniones de coordinación no le interesan a nadie y no significan nada, los partidos están congelados a la espera de las elecciones internas, los presidentes de partidos aprovechan su “título” para salir en los medios, y los parlamentarios se sustentan en sus cargos trabajando solos. ¿Y dónde queda el interés de Chile? Simplemente, es un misterio.
Lo que puede pasar
Lo cierto es que en política los muertos caminando sí existen, y lo más seguro es que pase un buen tiempo antes de que la clase política chilena se de cuenta de que la ciudadanía ya no esta dispuesta a ver cómo se “llevan la pelota para la casa” y que el partido es de unos reducidos autoseleccionados. O sea, de que su forma de hacer política ya ha quedado obsoleta.
En los próximos años vamos a ver que el gobierno va a seguir teniendo los problemas propios de su instalación. La UDI y RN van a lograr aumentar su participación en el gobierno, pero con ello los líderes van a ser cuestionados, y la atracción del poder va a llevar a que las bases populares quieran una mayor participación en la toma de decisiones. Los líderes se van a ver cuestionados interna y externamente por el desgaste del ejercicio del poder. En ese momento se va a hacer necesario un cambio en las formas de manejar los partidos. Los “señores feudales” que dirigen la derecha van a tener que pagar los costos de hacer sus partidos tan “populares”.
La Concertación va a vivir un proceso violento, donde las críticas, los ataques y las disputas por poder van a ser cotidianas. El aparato armónico y disciplinado ya no va a tener razón de ser, pues no hay una figura respetable que llame al orden. Los militantes ya no sentirán respeto o admiración por sus líderes. Por el contrario, los mirarán con reproche, lo que va a llevar a distintos “motines” en aras de un cambio significativo.
Lo que inevitablemente viene
El nacimiento de una nueva forma de hacer política va a ser tarea de años, no va a ser publicitada con la canción “todos juntos” de fondo ni perceptible inmediatamente. La nueva forma de hacer política va a ser una guerra con muchas batallas, donde los ganadores van a ser quienes promuevan el recambio de personeros y de enfoques. Los líderes actuales que tengan la sabiduría de ver eso serán quienes sobrevivan. Los demás están destinados a ser un triste recuerdo de lo que no queremos para Chile. No es algo novedoso, es algo que va a pasar.
La historia de Chile tiene en sus páginas más partidos políticos que los actuales, y los partidos actuales ya han visto partir personeros por ser considerados “óconos de lo que no queremos”. No volverán los Montalva, los Guzmán, los Tomic, los Lagos, los Tohá o los Alessandri, ahora puede ser el turno de los González, los Soto, los Pérez, los Muñoz, los Rojas, puede ser el turno de cualquiera. Cuando la política muere y nace una nueva, es la oportunidad de plasmar las nuevas ideas, las nuevas formas y las nuevas banderas de lucha, y así pueden nacer, y van a nacer, los nuevos líderes e ideólogos.
Por ultimo, las tendencias indican que Chile debería ir en su nueva forma de hacer política, no sólo a una renovación de forma, sino que también a la reubicación de los partidos políticos, y un replanteamiento de lo que somos como país, llegando a enterrar definitivamente los fantasmas del capitalismo y marxismo y velando por una economía mixta donde dejemos de ser más capitalistas que EEUU, protegiendo un poco más las personas naturales. En la nueva política, el Estado va a tener que replantearse como un órgano más eficiente, dejando de ser una añosa Citroneta enchulada.





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Excelente articulo, creo que la política perdió a sus mayores militantes y opinologos, ” la ciudadanía”, somos pocos que nos interesa y que opinamos libremente, ya que tiene muchos prejuicios que a alguien le guste la política.
todo en la politica chilena esta obsoleto, y creo que es necesario una reinvencion de los ideales y practicas.
Ya a pasado mucha agua bajo el río para que sigan hablando del SI y del NO, no envenenen la cabezas de los jovenes con algo que no vivimos, que nosotros saquemos nuestras propias conclusiones.
Gracias
“No volverán los Montalva, los Guzmán, los Tomic, los Lagos, los Tohá o los Alessandri, ahora puede ser el turno de los González, los Soto, los Pérez, los Muñoz, los Rojas, puede ser el turno de cualquiera”
Que Dios te escuche, Alvaro!
S
En efecto, se acaba la época de sentirse orgulloso de militar en un partido, las malas practicas, las maquinas, el “cuoteo” , la desconfianza, los lotes , las conspiraciones me hicieron renunciar al partido en el cual militaba desde hace 13 años
Hoy veo a la Derecha sin saber que hacer en el Gobierno, pero bueno, por lo menos ahora esta gobernando lisa y llanamente la derecha y no ese concubinato extraño que alimento la Concertacion.
Creo que los jóvenes que no estaban “ni ahí con la política”, hoy se están interesando, lo vi en las ultimas elecciones donde muchos se inscribieron por primera vez, firmaron para permitir que un candidato joven participara en las presidenciales y comenzaron a tener opinión.
Hay que re encantar la política. Hay que hacerse de nuevo…Volver a las poblaciones, escuchar a los trabajadores, respetar a los estudiantes y cuidar la Tierra.Hay tantas banderas de lucha, solo hay que recordar donde se quedaron.
Buen articulo.
Esta cuestión se vive desde hace harto tiempo. Quizás por eso mismo salió Bachelet presidenta. El problema es que ella no se quemó por renovar las instituciones, que es lo que se necesita. MEO proponía muchas reformas en forma de ley.
Sebastián, difiero completamente de tu comentario, el escenario actual es rotundamente distinto. Antes simplemente teníamos una política que no nos gustaba, pero ahora esa política colapsó, a eso apunta el análisis. La situación de Bachelet, a mi juicio, era en un contexto MUY distinto.
Y ciertamente me faltó agregar a MEO, el cual es como la uña del cadáver, no hay que engañarse MEO no representa el futuro, representa el colapso del presente.
Saludos, y gracias por los buenos comentarios.