Nacional — 18 de Marzo de 2010 — 3 comentarios
Piñera 2.0: El gobierno de la reconstrucción
Por Cristián Valdés
Determinar la magnitud del terremoto del sábado 27 de febrero es difícil, pero no tanto suponer que sus consecuencias van a determinar, en su mayoría, el programa del nuevo gobierno. Así, se le delega una responsabilidad más compleja en comparación con sus antecesores. No es lo mismo equivocarse con un plan de transportes o que en un gobierno hayan actos reprochables como la corrupción, a hacer las cosas mal ahora.
Al final, hemos visto que existe un sesgo entre aquellos errores y seguir gobernando, ya que son situaciones que muchas veces los ciudadanos no le toman atención y, por ende, no las castigan. Ahora es distinto. No existe sesgo en la tarea de la reconstrucción de un país, sobre todo cuando Chile ha alcanzado niveles de desarrollo que son envidiables en el resto de América Latina. Ahora es cuando al gobierno se le exige hacer las cosas bien y con altos estándares.
Pero, ¿qué implica la reconstrucción de un país? ¿Eligió bien el Presidente Piñera a su gabinete? ¿Qué podemos esperar de la oposición?
La reconstrucción de un país es compleja en el contexto socioeconómico y cultural con respecto a las políticas públicas que se quieran realizar a largo plazo. En el sentido socioeconómico, tenemos un país con cerca de 2 millones de damnificados, 500 mil viviendas con daños y edificios públicos devastados. No hay que detenerse a pensar mucho para darse cuenta de que hoy Chile es más pobre que el 26 de febrero. El desafío por generar un clima de igualdad de oportunidades es tremendo.
A nivel de las nuevas construcciones que se deben realizar, todos quisiéramos edificios públicos antisísmicos, hechos con plataformas de gomas y resortes como los japoneses, y que éstas construcciones sean la base de las nuevas localidades de aquí al futuro. Hay un solo problema y tiene que ver con la billetera fiscal, ya que por otro lado se deben generar condiciones de empleo para que las familias puedan recuperar lo perdido en este desastre. Pero el terremoto afectó a todos por igual, y muchas fábricas hoy se encuentran en el piso. A mi juicio, se debe implementar un plan con las personas de las localidades afectadas donde puedan reintegrarse en localidades un poco más grandes, donde se puedan construir edificios públicos más grandes y equipos que puedan justificar la rentabilidad social. Los terrenos de las personas afectadas que vivían en sectores rurales que hoy estén inutilizados deberían pasar a una suerte de comodato a manos del sector público a la espera de generar condiciones de trabajo que permitan que esas tierras puedan ser utilizables.
Pero tenemos que sumar a esto créditos blandos que vayan a manos de propietarios que puedan recomenzar su negocio. Lo que digo es totalmente discutible, pero en ambas ideas lo importante es el tema cultural. Debemos crear políticas públicas que mezclen el desarrollo nacional con el sentido de urgencia que se necesita para enfrentar este tipo de desastres. Tenemos la certeza de que con cierta periodicidad vamos a tener terremotos, y si no tenemos una cultura sobre los sismosvamos a terminar reconstruyendo nuestro país cada treinta años.
El presidente Piñera ha elegido ya a la mayoría de los cargos de confianza que necesita para gobernar. Hace un tiempo hablábamos sobre si el equipo estaría a la altura en el contexto de la “política”. Definitivamente, el perfil de ministros, subsecretarios, intendentes y gobernadores, directores de servicios que son designados por el Presidente, está a la altura de lo ocurrido. El perfil técnico, con mirada empresarial en muchos casos, nos debería entregar políticas públicas que vayan en la dirección correcta de lo que queremos, y en eso, a mi juicio, no debería existir mucho debate político.
¿Si el bono debería haber sido de $100.000 en zonas catastróficas? Eso no es política, señores, es politiquería.
De hecho, con respecto a la Oposición estoy segurio de que, después de 20 años detentando el control del Estado y después de una gran derrota electoral, la Concertación debe demostrar una virtud que ha mostrado a Chile desde sus inicios: es una coalición muy diversa y en términos mediáticos muy unida. Sin el terremoto, esa virtud probablemente hubiera terminado, ya que sin estar en el poder, lo que antes unía a la Concertación se hacía cada vez más frágil. Sin embargo, bajo éstos nuevos acontecimientos la Concertación debería ser capaz de llamar a la unidad de sus “camaradas” y “compañeros”, ya que hacer oposición a un gobierno que debe reconstruir el país debería ser más fácil que en otra situación. ¿Por qué? Porque la Concertación podría buscar politizar aquellas medidas que no son del gusto de la mayoría, y por otro lado, el foco estará hacia los resultados que se esperan del nuevo gobierno, por ende, tienen material de sobra para ser oposición fácilmente.





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Buena columna Cristián. También estoy de acuerdo en que puede que al ser técnicos los nuevos ministros tengan más posibilidades de llevar bien la reconstrucción.
Sin embargo, tengo problemas con tus dos propuestas. Creo que no consideran lo que quiere la gente. No les has preguntado si quieren irse a vivir a otro lugar, lo más probable es que prefieran quedarse donde estén. Tampoco puedes imponer una “tiranía de la mayoría” para justificar que se vayan a lugares más poblados. El Estado no es una empresa, no puedes justificar las acciones basándote en la eficiencia. O sea, creamos el Estado para solucionar un problema (falta de atención de salud) y de pasada creamos otro problema nuevo porque no pudimos solucionar el original (descentralización)?
Además, lo de los créditos al emprendimiento es absurdo porque lo que se debe privilegiar es la demanda. ¿Qué sacas con darle un crédito a un artesano de Iloca si ya no van turistas? yo privilegiaría los sueldos fijos y la demanda.
Saludos y nos vemos!
Yo creo que es la oportunidad para que la derecha comience a:
a) aprender a entender el rol de un gobierno
b) que no todo es ganancia
c) apreciar el trabajo de 20 años de la Concertación.
Lo que he escuchado en estos días me parece tan extraño: Royalty a las mineras, más impuestos a empresas grandes y persecución a las malas constructoras. Si fueran dichos salidos de la Concertación, no me habrían extrañado. Pero son desde la derecha.
En cuanto a la reconstrucción que viene es tan grande, tan amplia que ningún plan puede ser excluido. Son ciudades, caminos, calles, hospitales, edificios estatales, empresas, hogares. Quizás entender la dimension se escapa a un simple análisis.
Creo que Chile necesita ténicos que agilicen todos los procesos. Pero también, líderes que nos ayuden a que en 4 años seamos un país en sana recuperación. Y no un pais pobre donde sólo brille Santiago
Yo si creo que dar créditos blandos para fomentar el emprendimiento es una gran idea. (Me salió como Piñera eso). Finalmente Sebastián, nadie los esta obligando a poner un resort, pueden poner almacenes, talleres mecánicos, lavanderías, un cibercafé, etc. Hay que recordar que hay zonas en las que el comercio ya no existe.