Elecciones — 26 de Noviembre de 2009 — 3 comentarios
Fuimos a Las 4 caras de la moneda: El nuevo MEO Light
Por Álvaro Castañón
Gracias a las gestiones de Sebastián Lehuedé, una vez más Política Rock estuvo presente en “Las Cuatro Caras de la Moneda”. En esta oportunidad fuimos a ver al candidato Marco Enríquez-Ominami. La experiencia: simplemente reveladora.
Todo comenzó cuando hicimos ingreso al estudio. En la puerta, un joven innovador e irreverente conversaba animosamente: era don Marcelo Trivelli, quien hacía de guaripola del comando de MEO, compuesto de muchas caras repetidas, pero aferrándose a una nueva esperanza. Luego, una vez instalados en nuestras discretas posiciones y ya realizados los cálculos necesarios para no salir vía canal 13 a todo Chile, observamos cómo se planea paso a paso aquel montaje que algunos prefieren llamar “la magia de la televisión”.
Cuando ya estábamos todos listos, con cara de personas inteligentes y animadas, se dio el vamos al programa. Mario Kreutzberger hizo su ingreso, luego presentó al candidato y le lanzó la primera pregunta. La respuesta nadie la entendió, nadie sabia cuál era la pregunta. A esas alturas sólo se escuchaba al joven candidato hablar de miles de temas y a Don Francisco mirarlo con cara de “ok, se me arrancó”.
La entrevista avanzó por los temas personales. El candidato hizo gala de sus antepasados falangistas y, como todo un político tradicional, intentó tocar la fibra de los democratacristianos apelando a que él encarna los valores revolucionarios del partido de la flecha roja. Don Francisco, siempre con la cebolla bajo la manga, hizo recordar al asesinado fundador del MIR, y padre del candidato, Miguel Enríquez. Haciendo gala de su cultura televisiva, citó la entrevista en “Animal Nocturno” e hizo que MEO se pusiera bigotes falsos para ver qué tanto se parecía a su padre. El jolgorio entre las señoras no se hizo esperar, quienes entre risas y suspiros miraban la jocosa situación.
A continuación se tocó el difícil y doloroso tema del pasado de MEO en el exilio, sus vivencias en Francia y el difícil regreso a Chile a los 13 años. No contaba con que una ex compañera de La Alianza Francesa le iba a enrostrar todos los comentarios de MEO respecto de su colegio, y cómo uno a uno eran mentira. El candidato salió del paso como pudo, ya con un normal aire de arrepentimiento por todas sus frases célebres del pasado.
Posteriormente llegó el turno de las preguntas del público, que en realidad son controladas por la empresa ICCOM. Un joven –previamente seleccionado por ICCOM y posiblemente pagado- le preguntó sobre la legalización del consumo de la marihuana, y, sorprendentemente, MEO respondió que las drogas eran malas, que no debían ser consumidas y dejó en claro su rechazo a tal legalización. Un hecho novedoso para alguien que hace algunos meses aparecía orgulloso en la Revista Cáñamo.
Entró en escena la curvilínea y carismática Karen Doggenweiler. Puso la cuota de humor y simpatía, mostró el lado familiar del candidato, que tiene una esposa que lo apoya y que es su principal colaboradora. Hasta puso su mejor sonrisa cuando le recordaron su pasado con Camiroaga y cuando le preguntaron por una eventual derrota, a lo que finalmente Marco respondió “Voy a aceptar lo que digan los chilenos”. Pero nada hacía presagiar la sorpresa que se venía: la hija mayor del matrimonio ingresó al estudio con un excelente desplante y mostró lo buena persona que es su “padre”, palabra que, al ser utilizad,a hizo que Marco se emocionara y le costara retomar el habla. Algo realmente inédito, si consideramos que a MEO cosas que hablar no le faltan.
El programa de Mario Kreutzberger mostró una nueva cara de MEO. Hoy el candidato está mas moderado, sus palabras pasan por un filtro. Sus asesores saltan en comerciales a ayudarlo, sus ternos CQC han desaparecido y ahora luce flamantes ternos de marca. Sus comentarios hacia la Concertación son más amables. Valora el voto DC, muestra a Karen como una mujer ejecutiva y no sólo como una “pinturita de la TV”.
MEO está en aras de convertirse en un político tradicional, lo que puede desilusionar a sus adherentes pero también construir un candidato más viable, aunque del montón. Quizás Marco no tenga posibilidad en esta elección, pero en cuatro años más, si sigue por ese camino, va a ser un político más, de los que se criticamos pero necesitamos. Sus posturas más radicales no son de la mayoría, y ya lo está entendiendo, por lo que es bueno que se haya dado cuenta de que suavizando el discurso logra más consenso. Finalmente la idea no es ser Rock Star, la idea es ser presidente de un país: pequeño, recatado y conservador, al cual le molestan los problemas, pero más le molestan los ruidosos.
Es curioso que finalmente en “Las cuatro caras de la moneda” los candidatos se estén mostrando más como estadistas, que se relajen más, que consoliden sus campañas y lo que ellos representan. Bien por Don Francisco, que se anota una victoria más. Pasó inadvertida su ocasional narcolepsia y la hiperquinesia de su invitado, lo que a quienes estábamos presentes en más de un momentos nos llamó la atención. Y un reconocimiento al Tío Valentín, quien desde la soledad de su piano nos proporcionó un clima grato, donde hasta MEO se puede escuchar y hasta entender.


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Que buena pluma tienes (por cursi que sea esa expresión no encuentro otra mejor )
Muchas gracias!, es bueno saber que en PR vamos por el camino correcto.
Un abrazo.
Solo para aclarar que el público no recibe pago por su participación.
Saludos,
Raul Olivos