Elecciones — 21 de Enero de 2010 — 5 comentarios
Elección de Piñera 2010: El Gobierno con todos
Por Nicolás Court Entrala
Con la elección de Piñera como Presidente culmina una etapa política en nuestro país. Sin embargo, de ninguna manera termina un proceso que comenzó y se desarrolló con la Concertación y que hoy está inconcluso.
El “proceso de democratización de las oportunidades” deberá ser continuado por la Coalición por el Cambio. Se deberá fortalecer a la clase media a través del acceso a educación de calidad, permitirles optar a subsidios y créditos hipotecarios dignos y eliminar las colas en los consultorios, entre otros. Pero, por sobre todo, comprender y hacer entender a los ciudadanos que el presente y futuro de nuestro país lo construimos todos los chilenos.

Piñera ha criticado a los gobiernos de los 60 y 70 que quisieron hacer "tabla rasa" de todo lo que se había avanzado antes.
La oposición debe ser entendida como un apoyo sin rencor a cultivar y fortalecer lo que se ha hecho en un sistema democrático donde las instituciones funcionan. En otras palabras: apoyar lo que queda por hacer, que no es poco. ¿Cómo querer destruir lo que se ha construido? La centroderecha chilena aprendió la lección de antaño y comprendió que la única salida está en la unión de las fuerzas y en evitar las peleas internas que por 20 años le impidieron llegar al poder.
Las temáticas sociales por las que tanto ha peleado esta transición saldrán adelante siempre y cuando se cuente con el apoyo de la centroizquierda. Es la hora de quienes se sientan dispuestos a abrir las nuevas alamedas, sin mediar colores políticos ni raciales, sino que en base a la discusión y el planteamiento de un Chile mejor.
El país ha madurado. 20 años no son en vano. La lucha por recuperar la dignidad de un pueblo aplastado por el temor de la dictadura ha terminado para dar paso a algo mayor: convertirnos en un país que peleará por transformarse en “el mejor del mundo” como acaba de señalar nuestro Presidente electo, Sebastián Piñera.
Para la Concertación es el momento de un respiro. Parte importante de la democracia y de su consolidación es ser capaces de que todas las ideas se expresen y que exista la alternancia en el poder, no para cambiar el país, sino que para reforzar lo hecho y trabajar desde otra mirada diferente.
El país tendrá que seguir creciendo y formando alternativas que sean respuestas sólidas a las dificultades y oportunidades de un mundo que demuestra que quien se arriesga con planes con bases sólidas, generan crecimiento, estabilidad y alegría tal y como lo logró la Concertación durante 20 años y que se fortaleció más aún durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet.
Pero es relevante entender que lo importante está en el acceso. Que todos tengan la posibilidad de alcanzar una buena educación, salud, techo y comida, y que quienes trabajan y se esfuerzan por construir un mundo mejor, puedan alcanzar sus objetivos.
Esto no implica que no se haya avanzado en igualdad y protección social. Por el contrario, se generó un avance extraordinario, pero es la hora de ahondar en estos temas. Las personas se desgastan, tal y como ocurre en todo ámbito de la vida. Tendremos que remar todos hacia el mismo lado para así buscar el beneficio colectivo y no el personal ni el cuoteo político. Apostar por las instancias que generan identidad en nuestras calles hambrientas de triunfo y de celebración. Habrá que invertir fuertemente en cultura y deporte para no dejar de lado el tremendo avance de nuestro país sobre todo en los últimos 4 años. Disciplinas en la que hemos marcado hitos como el Nobel de Neruda o la clasificación al mundial de fútbol de Sudáfrica, hechos que nos unen sin importar más colores que el blanco, azul y rojo.
Pero no seamos mezquinos en alabar lo que cientos de chilenos lograron en los gobiernos de la Concertación. Porque se hizo, y mucho.
Hoy, después de los desastres del pasado, nos miramos las caras y nos hablamos con la misma tenacidad de siempre, pero con respeto y encuentro en las ideas que nos planteamos.
La fuerza está en la unión, no sólo de los partidos políticos sino que también de las buenas ideas y de la buena gente que generará buenas propuestas más allá de las intenciones. El Bicentenario de nuestro país comienza en el mejor momento de todos. Los chilenos demostramos que estamos viviendo un excelente proceso democrático, como nunca antes visto: Frei reconoció la derrota como el caballero que es, Piñera pidió consejo a la Presidenta Bachelet y el ex Presidente Lagos reconoció que es el minuto de dar paso a los jóvenes y convertirse en una oposición constructiva y fiscalizadora.
Si queremos avanzar, debemos tomar como ejemplo lo que ocurrió en Sudáfrica. Tras 27 años de cárcel (Robben Island y Pollsmoor), Nelson Mandela fue capaz de perdonar y unió a un país separado por el racismo del apartheid, donde 43 millones de sudafricanos peleaban por destruirse unos a otros, pensando que la única manera de salir adelante era perdonar, luchar por los ideales y trabajar con los mejores, sin importar cuáles hayan sido sus errores del pasado.
Mandela le enseñó a su pueblo la importancia de mirar hacia el futuro y trabajar en pos de mejorar la situación de todos aquellos que fueron dejados de lado durante muchos años, que sufrieron vejaciones o de violaciones a los derechos humanos, pero siempre con las manos de un pueblo unido con miras al desarrollo.
El electo Presidente Piñera plantea un poco de lo mismo: hay que volver como sea a la democracia de los acuerdos, instaurada durante el exitoso gobierno del Presidente Aylwin. Pero tampoco seamos ciegos: para esto tendrá que dejar su arrogancia a un costado y de ninguna manera quebrar las confianzas del pueblo, de su partido ni de la oposición, algo que le costaría caro anuestro país a la hora de lograr acuerdos. Además, tendrá que empezar a reconocer los avances de la Concertación en muchas materias y respetar el camino que se ha sembrado y de lo que ellos hoy comenzarán a cosechar, algo que aún no ha hecho.
Desde el 11 de marzo próximo, todos seguiremos aprendiendo. La centroderecha será Gobierno y la centroizquierda oposición. Culmina una transición democrática exitosa, pacífica y fructífera. Agradezco a quienes hicieron posible un presente y futuro esplendor.




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Buena columna Nicolás, pero difiero contigo en tener tanto optimismo. Finalmente hay que recordar que política es política, y seguro que al interior de la coalición o de la concertación se van a derribar los proyectos por intereses instrumentales, lo que finalmente lleva a la democracia de los acuerdos, la cual suena lindo, pero ocurre bien poco.
Quizás también extrañé en tu columna marcar diferencias entre la concertación y el nuevo gobierno, ya que finalmente, te gusta la concertación, y te gusta la alianza.
Saludos.
No creo que Piñera pretenda crear una union como la que se creo en sudafrica, donde Mandela luego de sus años de carcel logro perdonar, tal como lo dices tu. Perdonar no es dar “Punto final” a los procesos por derechos humanos o asesinatos ocurridos en la dictadura del innombrable, por lo menos asi lo veo yo y espero que los procesos pronto pasen a ser condenas.
Como dices tu, tambien aplaudo a mi pais por el gran ejemplo democratico que dio mundialmente. Ahora es el momento de conocer la otra cara de la moneda, y cuando digo eso no me refiero a mirar la moneda desde la plaza de la constitucion, sino que conocer como es la actual derecha, que pretende hacer y hasta donde le llega lo “popular” a la udi.
Y esperemos que Moreira, longueira, novoa y cristi no sigan metiendo sus narises en el gobierno de piñera, ya que sus ideas son sacadas de la dictadura militar.
Y por favor, cuando hables del gobierno de piñera, no lo menciones como centroderecha. Piñera es, y yo lo reconosco, como un personaje de centro derecha, que tuvo raices en la DC y lucho contra la dictadura, sin embargo la coalision que lo acompaña no lo es. Hay desde ultra derecha hasta centro derecha, y eso factorizado da “Derecha”. Recordemos que piñera no solo representa a piñera, sino que tambien a los Hermogenes perez de arce, a los Novoa y a los Jaime Guzman.
Un saludo, buena columna.
Seguro el empresario multimillonario, el hombre nº 701 más rico del planeta (Fuente: Forbes) va a querer hacer un proceso como el de Mandela.
Vemos claramente los reales intereses de SP hoy: dijo que dejaría sus empresas, pero en cambio se hace cada día más rico a costa de la democracia y la elección de los chilenos.
En el gobierno, el seguirá siendo lo que siempre ha sido, un empresario.
Y es lo que elegimos.
“Democracia de los Acuerdos” suena lindo en un discurso, pero en la práctica, ¿qué significa?. ¿Yo no te perjudico en esto y a cambio tú me das tu apoyo en esto otro?.
La democracia de los acuerdos que mencionas en el Gobierno de Aylwin fue una política que se prefirió adoptar en consenso para intentar dar vuelta la hoja lo más rápido posible desde la dictadura militar a la Democracia. Sabido es que la Concertación hizo “vista gorda” en algunos temas y a cambio la entonces Democracia y Progreso apoyó algunas reformas. Una ecuación simple.
Esa negociación entonces necesaria “tu me entregas – yo te cedo”, a estas alturas de la historia, iría en contra de la transparencia que todos queremos y merecemos.
De ser así, yo sinceramente preferiría Democracia a secas.
Comparar a Piñera con Mandela es una pelotudez.
Y me molesta eso de “democracia de los acuerdos”, cuando y desde 1990 la Derecha fue una oposición obstructiva de los gobierno de la Oposición usando como arma el sistema binominal, el sistema de quórum (que beneficia sólo a las minorías y poderes fácticos). Además de un resentimiento enorme por parte de la Derecha.
No me vengan con pavadas. La Derecha es un lobo con piel de oveja. No me digan después que no les avisé.