Nacional — 13 de Mayo de 2010 — 5 comentarios
Elecciones internas en el PS: Paños fríos y a ganar
Por Sebastián Lehuedé
El senador Fulvio Rossi está actuando de mesías en el Partido Socialista. Al parecer, no era tan mentira eso de que lo estaban “llamando” a reponer su candidatura luego de que sus problemas maritales con Carolina Tohá lo obligaran a bajar su candidatura. Claro, es probable que muchos dentro del partido se hayan sentido algo ruborizados al ver a su candidato sectorial dando declaraciones tristes y referentes a su vida personal en los medios, pero hoy hay una tarea mayor que los llama a olvidar el pasado y reorganizar el partido.
Suena raro que sea él ahora quien actúe como bisagra entre las tendencias que, según una nota en La Tercera de hoy, piensan unirse para derrocar a Camilo Escalona. Es muy probable que la gente en el PS haya visto sus internas como algo serio y que hayan decidido darle una segunda oportunidad a Rossi.
Rossi tiene varias ventajas. Al menos no se le conocen afección radical con idea alguna ni tampoco parece tan sectorizado como Isabel Allende. Además, es joven (40 años) y conocido, algo esencial para darle una brisa de renovación al partido y poder hacerle la competencia al PPD con Tohá. Así las cosas, es probable que los líderes de los diferentes sectores del PS (menos el de Escalona) hayan preferido ponerle paños fríos al faranduleo de Rossi y apoyarlo en una aventura que, hasta ahora, le ha costado bastante caro.
Hablemos de política, no de amistades
No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que la candidatura de Marcelo Díaz nació algo fallida. Ignoro cómo será dentro de su partido, pero para la ciudadanía y los medios es un diputado que, aunque fue uno de los primeros en pedir la renuncia de Camilo Escalona, sólo comenzó a figurar cuando se supo que era la carta de Ricardo Lagos para el Partido Socialista. Difícil comienzo sobre todo porque, al contrario del PPD, Ricardo Lagos no cuenta con un “sector propio” dentro del PS.
La campaña comunicacional de Díaz parece no haber prosperado: sus críticas iniciales a la candidatura de Fulvio Rossi basado en un compromiso lo mostraron demasiado nervioso de que le quitaran el monopolio de la renovación, y, finalmente, sus ruegos porque lo incluyera en la mesa de consenso anti-Escalona significó reconocer una derrota. El mensaje: lo que él haga depende de lo que haga Fulvio.
Así las cosas, durante estas últimas semanas ha quedado claro que la candidatura de Rossi tenía más sentido que un mero saludo a la bandera. Algo se traía entre manos, y hasta ahora todo indica que le está dando resultado. Aunque algunos dicen que su candidatura tiene demasiado olor a Marcelo Schilling, su figura todavía no parece estar “quemada” con ningún sector en particular.
Uno contra todos y todos contra uno
Lo que más llama la atención en el PS es el consenso de la necesidad de sacar a la Nueva Izquierda, es decir, a los escalonistas, del poder. Según la composición del comité central del PS, representan el 35% del partido, con lo que han lograron obtener la presidencia en un contexto de varios sectores disidentes no agrupados. Ahora la cosa se les viene más difícil: si Rossi logra su acometido, podría llegar al 55% de los votos y excluirlos de la mesa.
La paradoja del PS es semejante a la que ocurre en el PPD: el grupo más impopular para la opinión pública es el mismo que contiene mayor apertura hacia otros sectores, algo que todos en la Concertación tienen claro que será necesario si pretenden volver a La Moneda en el 2014. En el PPD, Auth representa a un sector abierto a inclusiones de personajes como Marco Enríquez-Ominami, y, en el PS, Osvaldo Andrade -la carta de la Nueva Izquierda- representa un lazo con los trabajadores y el mundo sindical que la Concertación espera agudizar durante sus años como oposición.
Las preguntas, entonces, son si Andrade encontrará la manera de garantizar un estilo distinto al de Escalona, si Rossi logrará generar un consenso entre los grupos de oposición interna y si Díaz será integrado o no en la lista de Rossi. Aparentemente, los tres son ubicables dentro de un “eje de continuidad versus renovación”, en la que, claramente, Andrade sería el continuismo extremo y Díaz la renovación.





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Muy buen artículo.
La discusión sobre esta candidatura debe centrarse en la capacidad real que poseerá el proximo presidente del PS para encabezar no tan sólo la renovación de su franja, sino de toda una coalición que cree tener la certeza de que volverá al poder el 2014.
Macelo Díaz traería renovación, es cierto, pero tan sólo porque es un rostro nuevo. La renovación de verdad no se consigue de esta manera. Con suerte, Díaz, sabe cuanto es 3×2, flaco favor le haría a los socialistas, pero a quien realmente perjudicaría su elección es a toda la oposición.
Rossi tiene que dejar de farandulear tanto. Que se dedique a lo que es bueno y que deje de lado esta fachada de que aún está con Tohá.
Andrade para muchos es más de lo mismo. Sin embargo viejo zorro, sabe cual es su norte y bajo qué árbol arrimarse para conseguirlo.
El consuelo estúpido que queda luego de que “su” candidato no sea elegido, es que nadie podría hacerlo peor que Escalona y que en tan poco tiempo ningun partido se renueva efectivamente, por lo que los cambios que introduzca el nuevo presidente del PS serán superficiales, nada sustanciales; sin embargo suficientes para posicionar un poco mejor al partido frente a la opinión pública o para terminar de sepultarlos.
¡Porsiaca, omití a Álvaro Elizalde porque conozco muy poco de él!
Curiosa situación la del PS, siempre parece que sus lotes internos están dispuestos a hacer pactos con Dios o con el diablo, dependiendo siempre de la corriente.
Contrario a la opinión mayoritaria creo que lo mejor que le puede pasar al PS es que Andrade sea su presidente, seria volver a la esencia del partido. Además que si bien Andrade representa a un lote pestilente, él es una buena carta (en lo personal).
Saludos.
Sí, es cierto que Andrade podría llevarlo a algo que estuviera más cerca de la esencia del partido, pero eso no tiene por qué ser bueno de por sí! Está el vínculo con los trabajadores, pero cada día la CUT es menos “los trabajadores”. Hay que aproximarse a la situación desde una perspectiva menos institucional, y no creo que Andrade sea bueno en eso.
Curioso artículo…la verdad es que yo también apostaría por Marcelo Díaz