Elecciones — 26 de Noviembre de 2009 — 2 comentarios
Fuimos a Las 4 caras de la moneda: No Tears for Frei
Por Francisco Valenzuela
No me he echado ramos en la Universidad, y debía estudiar para una gran prueba el jueves. Y de repente Sebastián Lehuedé me dice que puedo ir a cubrir a Frei a “Las 4 caras de la Moneda”. Asumí que si hay que echarse algo, hay que echárselo con estilo, ¿no?
Ya en Canal 13 aparece nuestro compañero Álvaro Castañón, fiel seguidor de Eduardo Frei y sus “cachetes” (por favor, entiéndase “mejillas”). La situación sólo podía empezar a ponerse más interesante. En uno de los estudios del canal, estaba el set del programa de Mario Kreutzberger. Había luces potentes y calurosas, estaba forrado en neones, LCDs colgados por doquier, por lo menos cinco cámaras de alta definición, y sin olvidar algunas de las sillas más incómodas en las que me ha tocado sentar.
Las luces apuntaban directamente hacia atrás, por lo que hacía un buen calor. Sin embargo, en cuanto pusieron el aire acondicionado se puso helado. Y cuando pensé que sólo el frío podría distraerme, de un pantallazo aparece Eduardo Frei en el monitor grande del fondo. Las filas de adelante del público suspiraron no sé si por admiración o susto.
Entra ya no Mario, sino Don Francisco, y los coordinadores de piso desesperadamente aplauden más fuerte que nadie. Bueno, si exagero, de ahí le sigue el comando y las hijas. Frei recibe distintos comentarios, quizás diatribas muy elegantemente disfrazadas tras una arrolladora personalidad televisiva con 47 años de carrete. Puede que no me guste mucho, pero nadie más puede preguntar “Qué es lo que siente…” sin parecer un perfecto imbécil en nuestra tele.
Dispara Don Francisco. La Farándula. Y Frei, para mi sorpresa, se empieza a soltar un poco. “Antes éramos más serios, más formalitos”. Luego sigue contando de sus proezas culinarias en un matinal, cuando tuvo que hacer unos huevos con jamón. No sé si será su rictus, pero parecía algo terrible por cómo lo describía.
Todos, hasta Frei, nos reímos con lo siguiente, y aseguro que esto cambió unos nulos por unos blancos. Un team bailando el ReggaeFrei con el candidato. A pesar de lo tieso, creo que hasta ritmo le vi. “Son otros tiempos” dijo, a lo que el conductor contesta que los votantes han cambiado (en realidad, a nivel estadístico son los mismos que se inscribieron para el plebiscito del ‘88).
El ex presidente se queja, casi a modo de marca, porque “dicen que soy fome”. Está como emulando a la campaña de Fernando de la Rúa, creada por Ramiro Agulla. Le llegan más disparos a Frei. Que el Narco, que la crisis internacional, que las casas Copeva. Yo estaba sacando la cámara para ver cómo se descomponía el candidato. Pero no. Para mi desgracia, sólo Don Francisco es capaz de hacer esas preguntas sin que los candidatos se enojen “tanto”.
Repentinamente volvemos al debate de Anatel (o el que se les ocurra) cuando le cuentan a Frei que inició su gestión con un 58% de apoyo y terminó con un 36%. Con su característico tono parco, calculador y sumamente seseado, Frei esquiva. Muy bien. Establece que ese es el rating “malo”, y si el rating es malo “usted sabe Don Francisco…”. El candidato continúa y retruca: “Los políticos no mueren hasta que llegan al cementerio”.
Lo terrible llegó. El típico tono de Sábado Gigante. Don Valentín (¡Maestro!) saca toda la carne a la parrilla. Aparece una nota. Muestran lo parecido de la asunción de Eduardo Frei Montalva y la de su hijo. Quiere hacer llorar al invitado. Éste mira la pantalla concentrado. No pasa nada. Pasa un rato, y muestran otra. El traslado de los restos de Frei padre. Tampoco. Que si estaba seguro de que la muerte de su padre fue un asesinato. Habla de impotencia, pero no hay llanto. La anécdota de Frei yendo a estar con el féretro en la iglesia. No. Finalmente muestran a un profesor de Frei. Viejísimo, postrado en cama, orgullosísimo de haber sido el profesor del candidato DC cuando estudió en el Instituto de Humanidades Luis Campino. ¡Tampoco!
Ni uno de los candidatos ha llorado en el programa. O peco de quejica (lo que no sería muy desatinado), o estos compadres no son humanos.
Debo decir que Frei me sorprende. No votaría ni por si acaso por él, pero es bastante más telegénico que lo esperado. Mas nunca como Marta Larraechea. Al minuto que ella salió, a las 10 y media, una de las personas de la muestra ICCOM suelta una bombita “está más rica la Martita”. … Qué miedo. Y más encima se ponen en el plan de la intimidad. Martita miente. Cuenta que a su marido le dice “Eduardo” en esos momentos. Después recapacita y dice la verdad. Le dice “Mi negro”. Sólo esbocé una mueca de asco.
Se vienen muchas más notas, pero hay una que cuyas consecuencias fueron excelentes. Definitivamente era un refrito de un reportaje de Contacto, llamado “Peligro en la Ruta”, donde aparece Rosa; una camionera con la lengua que le corresponde. Termina la nota y ella está en el estudio. Se sienta con Frei y empiezan a conversar. Don Francisco le pide a Rosa que hable de política. “No la cague po’ Don Francisco”. El estudio explota de la risa. Frei se ríe con total honestidad. También el conductor. Este quizás fue el momento más honesto del programa.
Cuando Rosa se va, da una de las mejores frases. No creo que sea suya, pero no la había escuchado antes. Se refiere a la clase media, pero la de verdad. “Estamos en las bocas de todos, pero en las manos de nadie”. Lapidaria, fuerte. Suficiente.
En los comerciales, empezó el lobby. Martita corrió a hablar con Rosa. Se quedó conversando con ella. Frei se ganó un par de votos al haber ido a saludar al Tío Valentín (¡Seco!). Y Mario Kreutzberger se salió del escenario y se acercó a saludar encarecidamente a Pablo Halpern.
De vuelta, apareció algo en la pantalla de fondo que se me hizo conocido. Wii Sports. Don Francisco jugando Wii Tennis con Eduardo Frei. El conductor reventó al candidato en tres saques. Frei sólo respondió una. Igual le puso empeño, pero no tenía nada que hacer frente a la zurda de Kreutzberger.
Frei no me gusta. En absoluto. Pero con el manejo que tiene en tele (o que presentó en esta ocasión) seguramente nos harían falta debates para verlo así de relajado frente a críticas como “la política de los negociados”. Falta no más ver a Piñera. En cuanto fue nombrado en el estudio, las primeras filas empezaron a pifiar. Habrá que ver.





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Te lo dije por Twitter, pero te felicito de nuevo por la pluma (suena siútico pero se entiende).
Lamentablemente yo no lo vi completo, pero me dijeron que Frei no estuvo nada de mal.
“Sólo esbocé una muerca de asco”, jaja, genial.
Muchas gracias! Creo que el cuento es ser más o menos honesto con lo que uno escribe – sin contar un profesor de redacción y sus amenazas, ya que tendríamos un 1.0 si veía un sólo “Más” (de adición o sumatoria) sin tilde- y tomarse el cuento en serio, pero no tanto.
Sostengo lo escrito en el artículo. Falta Piñera y hay ganas de leerlo.
A propósito… reunión Politicarock?