Nacional — 5 de Abril de 2010 — 0 comentarios
La decadencia de Juan Carlos Latorre
Por Álvaro Castañón
Cuando ingresas a la política y ya te has hecho de un nombre lo suficientemente respetable para que todos los meses te llegue un jugoso cheque, una de las principales cosas que debes preocuparte es de tu imagen. Es en este concepto donde muchos políticos gastan millones de pesos: en cuidar el “qué pensarán”, “cómo aparezco” o “cuántas portadas”. Pero en la actualidad tenemos un verdadero anti-político caminando por nuestras calles, y lo que es peor, siendo dirigente dentro de la oposición: hablamos de don Juan Carlos Latorre, siniestro personaje de la política criolla que en la actualidad se aferra con uñas y dientes a sus tres fuentes de poder: el Partido Demócrata Cristiano, su escaño en la Cámara de Diputados y su señora, Ximena Rincón.
Se trata de un autentico anti-político, pues la imagen de Latorre tiene dos problemas fundamentales: o no lo conocen o lo conocen. El problema es que los que conocen saben algo también de su “llamativa” trayectoria. Pero eso no es problema para Caco, pues él tiene la mejor imagen de sí mismo. O por lo menos la tuvo al momento de dejar su cómodo distrito para en el año 1997 ir a romper el doblaje de la Alianza Por Chile en Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea. Fue una real lástima ver que su excelente concepción la tenga sólo él, puesto que fue derrotado dramáticamente.
Pero como en política nadie importante puede quedar cesante, en el año 1998 el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle lo nombró Subsecretario de Obras Públicas, cargo en el que fue ratificado en el año 2000 por el Presidente Ricardo Lagos. Pero los problemas no estaban lejos de terminarse, pues Caco Latorre no contaba con que se iba a destapar el escándalo de MOP-GATE y MOP-CIADE, que cual olla a presión le estalló al frente de sus ojos. Salió tan dañado que su jefe de gabinete , Gonzalo Castillo Navasal, fue condenado por fraude al fisco reiterado. Pero Juan Carlos pudo aprender una gran lección después de sobrevivir a la investigación de la ministra Gloria Ana Chevesich: lo que no te mata te hace más demente, por lo que el 2006 volvió a la Cámara de Diputados desde el escaño de su antiguo distrito.
Así pudimos ver cómo pasaron los años y nos fuimos dando cuenta de que en la dupla Latorre-Rincón quien llevaba la batuta era ella. O al menos así era hasta que el 14 de diciembre de 2008 se llevó a cabo la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano, que en realidad de nacional tuvo poco: muchos dirigentes de fuera de Santiago no pudieron asistir puesto que el partido no facilito las condiciones para que aquello sea posible. Después de una intensa jornada de negociaciones, pasadas de máquinas, llamados al orden y finalmente una votación escuálida en participación, Juan Carlos Latorre fue nombrado Presidente de la Colectividad.
Hasta ese entonces el sol le volvía a brillar a Juan Carlos Latorre, quien cual ave fénix revivía después de los ataques en aquellas sanguinarias paginas de El Mercurio. El problema es que Caco no contaba con El Mostrador, quienes después de un prolijo trabajo se percataron de que el jefe de gabinete de Juan Carlos Latorre, Carlos Tudela, estaba contratado a honorarios por la Secretaria General de la Presidencia. Es decir, su mano derecha no estaba cumpliendo su rol en alguno de los dos lados.
Latorre salió a negar lo innegable y señaló que Tudela era sólo es un “colaborador”. Desgraciadamente, otros “camaradas” dijeron lo contrario, ya que Tudela era frecuentemente visto en la oficina del “jefe de gabinete del presidente del partido”. Un nuevo escándalo envolvía a Caco y a su “jefe de gabinete”, cargo que, a estas alturas, parece estar maldito.
Pero Caco siguió con la vida como si nada, demostrando que su cara está hecha de un compuesto de los mejores árboles de su distrito, liderando un partido que se enfrentaba a un proceso eleccionario complejo.
Lo que siguió no fue algo bueno para Latorre. Su mala actuación dirigiendo el partido de la flecha roja llevó a que la ciudadanía pusiera sus ojos en él, pidiendo eufóricamente su inmediata renuncia. El apoyo de la Democracia Cristiana hacia el candidato presidencial Eduardo Frei y hacia los candidatos parlamentarios había tenido una serie de graves problemas: falta de apoyo público, intervenciones en el comando presidencial que generaron conflictos, entrega de propaganda a los candidatos parlamentarios de forma atrasada, solicitudes de dinero a funcionarios públicos DC a una semana de las elecciones y nombramiento de apoderados que ni siquiera ellos sabían que eran apoderados pues los habían sacado directo del padrón del partido. Y así la lista de errores se fue multiplicando. Lo único que Juan Carlos tenía a favor eran los buenos resultados obtenidos en las elecciones parlamentarias, resultados que muchos congresistas no parecen agradecer a la Directiva Nacional.
Juan Carlos Latorre siguió aferrado a la presidencia de su partido, defendiendo su legitimidad por la decisión del Consejo Nacional DC, el cual lo dejó en el cargo (si fue gracias a las maquinarias o no, eso queda al imaginario colectivo).
Cuando Caco ya estaba asumiendo sus problemas de imagen, la tierra se movió, vino el terremoto y con ello la paralización de los movimientos políticos. Latorre, al parecer, vio que con esto las aguas se habían aquietado, por lo que se concentró en seguir con su rol. Sin embargo, como oposición ha tenido serios problemas. Sus declaraciones han sacado roncha no sólo al interior de su partido sino que también a los personeros de la Concertación. Su momento más brillante fue lanzar declaraciones contra la ex Presidenta Michelle Bachelet sosteniendo, en entrevista con Radio Agricultura, que:
“La referencia para valorar lo que era o no era la Concertación es el gobierno que tenía de turno. El ejercicio y la tarea de gobierno fue la que llevó a la Concertación a perder la elección. Hubo fragilidad y descuido en los partidos. Pero la Concertación en el gobierno era un elemento ordenador”.
Pero como si eso no fuera suficiente, Caco prefirió ser mas exacto:
“Hubo muchas decisiones que impactaron severamente en la gente. Y esas decisiones llevaron a la derrota (…) la decisión no fue indiferente para nadie. La gente se sintió defraudada porque vio que el gobierno no fue capaz de resolver temas como la deuda del magisterio”.
Pero Latorre ya se encontraba en un transe, un éxtasis donde el filtro no existía, al punto que se le escapó de sus pensamientos el culpar a Bachelet de la existencia de los “díscolos”:
“Los díscolos -de donde surgieron dirigentes como Marco Enríquez-Ominami que sacó más del 20% en la votación presidencial- surgieron no por su crítica a la conducción de los partidos, sino a muchas iniciativas del propio gobierno de Michelle Bachelet”.
Al parecer, Caco no ha escuchado los discursos de MEO y la amable solicitud de renuncia que le hizo a los presidentes de partidos, no a Bachelet.
Los dirigentes de la Concertación no hicieron esperar su malestar por las inescrupulosas declaraciones del líder falangista. Juan Carlos Latorre, creyendo que la ciudadanía realmente tiene mala memoria, salió a aclarar sus dichos: “Nunca entregué una opinión que fuera crítica a la Presidenta Bachelet. Lo que dije es que como presidente de la DC me siento orgulloso del legado que deja la presidenta Bachelet en su Gobierno”. Pero bueno, ahora sabemos que Latorre, como dice una cosa dice otra, es como todo, y es que hay cosas q ni que ¿tiene o no tiene razón? Realmente “La Chimoltrufia” tiene que estar muy orgullosa de su aprendiz criollo.
Y desde entonces nuestro amigo Caco no ha cesado. Creyendo que tiene el apoyo político como para darse ciertos lujos, siguió con las declaraciones polémicas, esta oportunidad en entrevista con La Segunda, donde declaró:
“Lo que sí me parece extraordinario es que aquellos que participaron en todos los gobiernos de la Concertación, que tuvieron todo tipo de cargos de ministros, todo tipo de responsabilidades políticas, hoy le vengan a decir al país que llegó el momento de la renovación justo cuando perdimos al gobierno (…) Estoy hablando de José Miguel Insulza, de Ricardo Lagos, de todos los que tuvieron el gobierno durante 20 años y cuando perdemos, repentinamente empiezan a hablar de renovación. Me parece increíble. No es un cargo para los que representan la renovación, pero me parece insólito que gente que tuvo el gobierno durante 20 años empiece a hablar de renovación cuando ya perdimos las elecciones”.
Aquí podemos ver cómo a Caco se le sale la Chimoltrufia que lleva adentro. Se indigna con Insulza y Lagos, pero él no da señales de apoyar la renovación. Nuevamente está candidateando a su esposa, Ximena Rincón, para pertenecer a una Directiva Nacional. Cabe destacar que la senadora Rincón ya perteneció por varios años a la dirigencia del partido, acompañando en una vicepresidencia a Soledad Alvear, y luego al Presidente Interino Jorge Burgos. Por lo visto, va a ser más difícil separar a la dupla Latorre-Rincón de la dirigencia DC que a la Iglesia del Estado.
Hoy Latorre se encuentra tanteando terreno. No descarta una repostulación a la presidencia de su partido, demostrando una vez más que a él no le entran balas pues su ego lo soluciona todo. Por otro lado, se encuentra preparando el vilipendiado cónclave que reunirá a los mismos de siempre hablando las mismas cosas de siempre, aunque ahora con un aire de renovación entre ellos. Lo notable es que todos los presidentes de partido de la Concertación tienen un real problema de legitimidad y las bases se encuentran luchando por terminar con las maquinarias, hacer elecciones de “un militante un voto” y de una vez tener un presidente que ellos consideren como tal. Al interior de la DC ya existen movimientos, como “Queremos Elecciones en el PDC”, quienes, pese a enviar una carta directa a Caco, sólo han recibido de su parte el silencio.
Así podemos ver cómo nuestro Lord Vader criollo de bajo presupuesto se resiste a asumir sus errores, mala imagen y falta de apoyo popular, creando simplemente un manto de desilusión y frustración al interior del Partido Demócrata Cristiano. De hecho, no somos muy aventurados al asegurar que la DC está viviendo ahora una de sus peores crisis, sin el gobierno y con una falta de liderazgo que lo tiene de polémica en polémica.




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