Elecciones — 28 de Diciembre de 2009 — 3 comentarios
La Marea Roja de “Océanos Azules”
Por Álvaro Castañón
Para muchos quienes siguieron estas elecciones desde la televisión, el nacimiento de “Océanos Azules” fue una respuesta a la existencia de los Grupos Tantauco de Sebastián Piñera. Pero el real efecto que tuvo este conjunto de distinguidos intelectuales y personas simplemente interesadas fue el de renovación, de crear una sensación de semillero al interior de la Concertación de donde por fin pudiera surgir la anhelada generación de recambio.
Algunos sostienen que el nombre Océanos Azules es fruto de la inspiración provocada por el libro de negocios Blue Ocean Strategy, de Chan Kim y Renée Mauborgne. Escrito en 2005, el libro propone una estrategia de negocios fundada en la idea de ganar mediante la “no competencia”. Pero la definición con la que se presenta el grupo es más simple, ellos se presentan como un grupo de personas con el ánimo de construir una plataforma programática participativa, con amplia base de legitimidad.
A meses de su funcionamiento, se tenía una red bastante amplia, con gente pensando en todos los temas y cierta movilización de las bases: los jóvenes, los académicos y los políticos más ideólogos. El proyecto era atractivo, pero el problema eran las encuestas. Las críticas apuntaban a que las cosas no estaban funcionando, no estaban suficientemente involucrados los partidos políticos, Océanos Azules no estaba traduciéndose en votos y Sebastián Bowen no estaba siendo un líder. Los problemas, más allá de lo que faltaba, se resolvieron pretendiendo volver a lo tradicional pero manteniendo lo obrado en segundo plano. El resultado: una desilusionante vuelta a las pasadas de máquina y a ver a Jorge Pizarro liderando una campaña a la cual no le hacía un favor no sólo por las salidas de madre, sino que por lo que él representa, que es muy distante al espíritu original de la campaña de Frei.
Ahora tenemos a los mismos de siempre haciendo lo mismo de siempre y hablando lo mismo de siempre. Océanos Azules se encuentra afectado por la “Marea Roja” de los políticos que tienen la desesperación de seguir en el gobierno como sea, y las nuevas apuestas son las ya tradicionales de Claudio Orrego y Carolina Tohá, nuevas apuestas que de nuevas ya no tienen nada: poseen un espacio en la política y no representan a los muchos que se encuentran relegados a la espera de que algún prócer se retire.
Lo que queda ahora de Océanos Azules son algunas apariciones en actos de campaña, los cuales son minoría, el recuerdo de Eugenio Tironi, como océano aparte, el triste recuerdo de Pablo Halpern como un mar muerto, y la desilusión de un sueño que nunca fue. Todo en pro de la esperanza de que los mismos piratas de siempre logren abordar el buque del tesoro: los votos de MEO y Arrate. Mala estrategia, si pensamos que esos marineros arrancaron por el tedio de seguir en el buque oficialista.
Nadie sabe qué hubiera pasado si la estrategia original se hubiera llevado a cabo, si las encuestas no les hubieran alborotado las hormonas. Probablemente Frei igual estaría en segunda vuelta, pero tendría una propuesta realmente novedosa, llena de ventajas y quizás ahora sí se vería más cercana la promesa de recambio. Finalmente, cuesta creer en el recambio de la nada. Cuesta creer que los mismos de siempre vayan a dejar ir así como así sus cuotas de poder, por las cuales cuánto han trabajado, pensado y maquinado.
Una lástima que las buenas ideas se dejen de lado en aras de una planificación que nos obliga como votantes a ir por un proyecto sólo por rechazo a otro o estar en un lado sólo por que no podemos estar en otro. Pero lo que realmente es una lástima, es que los mismos de siempre ahora contaminen hasta los océanos de ideales.
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Me encantaria que todo esto fuera una broma…que Piñera no estuviera a 1 paso de ser presidente…pero no.
Grande Álvaro, estoy súper de acuerdo. Los Océanos Azules tenían ideas choras. A mí principalmente me gustaban sus ideas en medio ambiente, querían transformar a Chile en una potencia medioambiental. Es una lata que le hayan quitado el piso y que hayan preferido las mismas estrategias de siempre (tirar leyes en tiempos de elecciones).
Alvarillo estoy totalmente de acuerdo contigo. Es un absurdo creer que Frei representa el cambio. Basta ver su antigua flecha, que desde donde se mire retrocede en vez de avanzar.
La incorporación de Bowen no sirvió para nada y desgraciadamente Océanos Azúles tampoco, ninguna propuesta nueva y diferencidora. Están tan desesperados que tuvieron que volver a lo mismo de antes y peor aún recurrir al gobierno de manera vergonzosa y a Tohá para salvar estas elecciones.
Es patético ver los llamados que hacen al electorado de MEO y Arrate,que por su descontento se separaron de la Concertación, sería ilógico volver a ella.