Especiales, Nacional — 1 de Mayo de 2010 — 1 comentario
Piñera y el mundo sindical: Entre estrategias y conflictos
Por Christopher Torres
Uno de los problemas endémicos de la derecha chilena parece ser su dificultad para entrar y asimilar a los movimientos sociales. Mientras que los partidos de centroderecha en todo el mundo, tales como la UMP francesa, los Tories británicos o la CDU alemana, tienen una buena representación en sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones gremiales, la UDI y RN tienen varias limitantes. Salvo algunas excepciones como el gremialismo en la UC, la ONG” Víctimas de la Delincuencia”, los movimientos pro-vida, pastorales o voluntariados ligados a la Iglesia, una relación estrecha con todos los gremios empresariales y alguna presencia en colegios profesionales, la derecha en Chile no tiene mucha presencia en lo que se entiende por sociedad civil.
Malas señales
Seguramente Sebastián Piñera pensó en esto al salir electo. Mal que mal, el último precedente de gobierno de derecha tuvo una relación nefasta con la sociedad civil, ya que o la apaleaba o la acribillaba. En el caso de Jorge Alessandri Rodriguez, había una situación de conflicto permanente con los sindicatos. Los antecedentes hacían pensar que un gobierno de derecha en el año 2010 podría tener problemas constantes con movimientos como la CUT, los colegios profesionales, la CONFECH o los pingüinos. Considerando eso, lo más sería que habría una prolijidad inmensa al designar cargos que tuvieran una relación directa con este mundo (léase el Ministerio del Trabajo), además de señales destinadas a calmar las aguas y distender los eventuales conflictos que surgirán de manera casi inevitable hasta el 2014.
No obstante, Piñera eligió a Camila Merino para este cargo. No quiero caer en estereotipar o cuestionar el nombramiento, pero pienso que nombrar a una ex gerenta general de una empresa en la que sus recursos humanos vienen de la subcontratación como la autoridad encargada de tratar los temas laborales da para pensar mal. Más encima, algunas señales post 17 de enero encendieron las alarmas en los sindicatos, especialmente cuando surgieron voces pro Piñera que se mostraron proclives a rebajar el sueldo mínimo e impulsar la flexibilidad laboral, cosa altamente resistida por la CUT. No resulta difícil presagiar que el gobierno la tendrá dificil al tratar con la CUT y otros actores, pero también puede ser la oportunidad para que Piñera despliegue algunas estrategias.
Dividir y vencer
Algo de eso se puede ver en el encuentro que sostuvo con miembros de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y de la Confederación Autónoma de Trabajadores (CAT), multisindicales que, en cierto modo, son la “competencia” de la CUT. Estas dos agrupaciones sindicales siempre se vieron a sí mismas como marginadas durante los gobiernos de la Concertación, debido a que la CUT era reconocida por las autoridades concertacionistas como “interlocutores válidos y representativos de los trabajadores”, y siempre criticaron lo que consideraban “la instrumentalización política de la CUT”. Era a la CUT a la que invitaban a las negociaciones, no a la UNT ni a la CAT. Seguramente, al recibir llamados de La Moneda piensan que podrán asumir un rol que siempre desearon: ser entes representativos del mundo sindical con el reconocimiento del gobierno y dejando a la CUT con una inmensa vena.
El futuro
La estrategia de Piñera pareciera apuntar a dividir al mundo sindical una jugada que sigue al pie de la letra la frase de Cayo Julio César sobre dividir y vencer, pero ¿funcionará? Hay que ver cómo estas dos multisindicales van a reaccionar si el gobierno decide impulsar temas más conflictivos como la flexibilidad laboral. Si eso llegara a ocurrir, ¿colaborarán con el gobierno o se plegarán a la CUT y todo movimiento que se oponga a la medida? En cierto modo, la estrategia puede tener varios riesgos, y si no se maneja adecuadamente, puede resultar como un arma de doble filo que puede dañar al gobierno más que beneficiarlo.
Un gobierno de derecha en Chile parece tener una relación de odio con los sindicatos, a diferencia de otros, y parece que el de Sebastián Piñera no será la excepción a la regla. Aunque actualmente intenta hacer algo para tratar de contener esa fuente de conflictos, su éxito dependerá más de su tacto político y de la capacidad de negociación de su Ministra del Trabajo que de la capacidad de desplegar policías del Ministro y Subsecretario del Interior.


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Ojo que algunos sectores del mundo sindical ya se manifestaron abiertos a conversar del tema flexibilización. Creo que das en el punto cuando señalas que Piñera tratará de desmarcarse de la CUT, sobre todo ahora que la concertación la sigue legitimando, ahora en su rol de oposición, ya que por primera vez desde la vuelta de la democracia se plegaron a la convocatoria de ayer. Saludos Cristopher..y muy buena esta página!!!